
En una jornada de máxima tensión política y social, el Senado de Argentina sancionó definitivamente este viernes 27 de febrero de 2026 la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei.
Con una votación de 42 votos a favor y 28 en contra, el Gobierno libertario logra su mayor triunfo legislativo hasta la fecha, derribando conquistas obreras vigentes desde 1929.
La nueva normativa, calificada por el oficialismo como una «modernización necesaria» para combatir la informalidad, introduce cambios radicales en la relación empleador-empleado. Entre los puntos más polémicos, la ley permite ampliar la jornada laboral de 8 a 12 horas diarias, reduce drásticamente las indemnizaciones por despido al excluir bonos y aguinaldos del cálculo, y limita severamente el derecho a huelga.
Un país fracturado

Mientras en el Congreso los legisladores de La Libertad Avanza celebraban el paso hacia «hacer a Argentina grande de nuevo», las calles de Buenos Aires ardían en protestas.
Las principales centrales obreras, como la CGT, denunciaron la ley como un «retroceso esclavista» y advirtieron que la lucha no ha terminado. Con la aprobación final, Milei cumple una de sus promesas centrales de campaña, apostando a que la flexibilización atraerá la inversión extranjera que el país necesita para frenar la inflación