
La reunión sostenida entre el presidente de EEUU y el presidente hondureño Nasry Asfura, fue un acercamiento provechoso, en el que no hay que ir más allá por el momento, aunque resulta muy prometedor para nuestro país, partiendo de la voluntad, la necesidad y la intención del mandatario estadounidense, que, sin duda, está al tanto de lo que representa nuestro país para el interés geopolítico de EEUU. Por lo general, los presidentes estadounidenses no han tenido una visión muy clara del papel que juegan los países latinoamericanos en el escenario mundial, porque circunscriben su interés al continente asiático y al medio oriente, donde están los grandes conflictos mezclados con sus enormes intereses, que desequilibran al planeta, donde EEUU se erige como la primera potencia. A eso se debe que EEUU ha descuidado el contexto de América Latina, una lamentable perdida de interés que ha permitido espacio para que crezcan gobiernos antidemocráticos que solo han traído pobreza y descomposición como se ve en Cuba y Venezuela.
La reunión entre Trump y Asfura, fue un acercamiento experimental de «toma y daca», basado en el antiguo esquema del trueque, en que las partes que celebran un acuerdo están dispuestas a dar y a recibir. Aunque nuestro país, comparativamente hablando, es pequeño en territorio, tiene mucho que dar a EEUU para su posicionamiento estratégico militar y comercial frente a su rival China Continental, que, si bien todavía está muy distante de alcanzar a EEUU, los objetivos trazados por los líderes de Beijing están en la apuesta de igualar con EEUU. China Continental todavía no tiene claridad como lograrlo, con un Partido Comunista restrictivo, pero, en su empeño no se detiene y uno de sus pasos para avanzar está en Centroamérica, particularmente en Honduras y El Salvador.
Con el triunfo del Presidente Nasry Asfura, China ha recibido un fuerte revés, por lo que es evidente que EEUU ha planteado a Asfura la reanudación de relaciones con Taiwán, y ante la indeclinable posición de Beijing de defender el principio de «una sola China», más temprano que tarde, al nomás reabrirse las oficinas de Taiwán en Tegucigalpa, desaparecerá la embajada de China Continental. Sin embargo, la parte toral que corresponde al interés de EEUU es el problema migratorio. El gobierno de Trump ha reiterado que las caravanas de migrantes que parten desde Centroamérica, algunas compuestas por miles de hondureños, son un problema para la seguridad de EEUU. El gobierno de Trump tiene la particularidad extrema de practicar una política anti inmigratoria. De este punto es donde parten los ofrecimientos de Trump para el Gobierno de Asfura. Trump no quiere ver una caravana más de migrantes partiendo de Honduras, ansiando llegar a EEUU. Conoce las condiciones de desempleo que hay en Honduras, que se incrementaron con el desgobierno de Xiomara Castro.
Hay que esperar mucha inversión privada de EEUU en nuestro país en los cuatro años de gobierno de Nasry Asfura. Si bien no debemos pecar con un exagerado optimismo, partimos de que este primer acercamiento entre Trump y Asfura es un enorme espacio que han aplaudido sectores inversionistas de EEUU. Por este interés es casi seguro que EEUU reducirá sustancialmente los aranceles impuestos a Honduras, lo que volverá más competitivo a nuestro país. Profundizar en los alcances de la reunión de Mar-A-Lago es exponernos a la especulación, nos remitimos a las cartas que pudieron jugar Trump y Asfura en una reunión de una hora, a la que hay que restarle el tiempo para los cotilleos y saludos que se dan en estos niveles, entre dos mandatarios que se encontraron por primera vez.
Lo que se si podemos asegurar es que de este primer acercamiento entre Trump y Nasry Asfura saldrán muchas operaciones comerciales, y casi seguro es que pronto veremos decisiones del gobierno de EEUU en favor de nuestros compatriotas en ese país. Habrá una deferencia especial, pensaríamos que igual a la que Trump le dispensa a los salvadoreños, desde el momento en que Bukele dio un giro brusco, olvidándose de China Continental y volviendo a los brazos de EEUU. Eso es ni más ni menos. Derrotado y humillado Mel Zelaya y su Partido LIBRE, Trump se atribuye haber sido el factor de la victoria de Tito Asfura y la derrota del PLR y todos los demas.
Hay que enmarcar nuestro tiempo con el calendario de Trump. A Trump le quedan tres años más en el poder. En Honduras estaremos a finales del 2027 de nuevo contagiados con una nueva campaña política, en la que tanto liberales como nacionalistas empezaran a encender las chimeneas a mediados del año próximo. Para ese tiempo, es posible que muchos aspirantes se queden suspirando cuando varios de ellos aparezcan mencionados en las temibles listas de corruptos como la famosa Lista Engel de EEUU. Llegado ese momento, si el Gobierno de Nasry Asfura logra hacer una gestión exitosa, el PN de nuevo estará en una posición ventajosa. El PL es el que estará otra vez en la encrucijada al no tener lideres de peso para poder contener otra racha nacionalista.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 9 de febrero de 2026.