UN PARTIDO NECESARIO

Por más que los negacionistas pretendan echarle tierra a los partidos políticos, estas instituciones, que sí lo son, resultan indefectibles, es decir, muy necesarias para garantizar la vida democrática de un país, y la democracia, es el estado político que garantiza la estabilidad necesaria para alcanzar los niveles de desarrollo que se requieren para progresar. Entre los partidos políticos hondureños, el Partido Liberal de Honduras es el que tiene mayor arraigo y antecedencia histórica, y como tal, es la plataforma más importante que ha sostenido la vida institucional de Honduras.

Me atrevo a decir, con mi mayoría de edad, en la que he visto el papel que ha jugado el Partido Liberal de Honduras, que es la entidad de derecho público que ha sido el garante de la vida democrática, y si en algunos momentos sus líderes se han equivocado ha sido más por las desviaciones personales de varios de ellos, que por los lineamientos de este partido que ha sido útil a Honduras, por encima de cualquier interés particular. Del Partido Liberal se han desprendido otros partidos como el Partido Nacional y el Partido LIBRE. La desgracia del Partido Liberal es que, sus hijos desprendidos han sido tan desconsiderados que una vez que tomaron su propio camino han intentado socavar al partido del que nacieron con la malvada intención de acabarlo y destruir sus principios, que son vitales como son los principios del liberalismo que son indisolubles con las libertades del ser humano.

El último desprendimiento del Partido Liberal es el Partido LIBRE, que ha dado una soberbia lección de fragilidad de la condición humana, que como diría un filósofo existencialista, sobre todo por la contingencia de la maldad para morder la mano de quien le ha dado de comer a todos aquellos oportunistas que no desperdiciaron la ocasión para ocupar cargos y puestos públicos importantes, gracias a los espacios que muy generosamente les brindó el Partido Liberal a lo largo de su historia.

Cierta vez, mientras transmitíamos una convención del Partido Liberal en el cine Clámer de la capital, le escuché un discurso pleno de liberalismo al reconocido líder Modesto Rodas Alvarado, cuando Honduras estaba dirigido por gobiernos militares de facto. Aquel discurso, cual si fuera una despedida, supuso un brillante epitafio a una carrera que había durado décadas en defensa de la democracia. Como si fuera ayer, recordamos a Rodas Alvarado expresando que «los liberales hemos asumido el desempeño de la vida pública pensando en nuestro hermoso país y no en nuestros bolsillos. Hemos asumido desde nuestras posiciones responsabilidades históricas, le hemos entregado al pueblo hondureño las mejores obras del país, hemos construido los mejores puentes y las mejores carreteras desde la independencia hasta nuestros días, pero también nos hemos preocupado por darle al pueblo hondureño las leyes que son verdaderos colchones sociales: la Ley del Seguro Social, la Ley de Reforma Agraria y el Código del Trabajo. Aquellos discursos de Modesto Rodas Alvarado como también los de Ramón Villeda Morales, eran verdaderas piezas de oratoria, no lírica barata, líderes como Villeda Morales y Rodas Alvarado sentaron las bases para fortalecer la democracia.

Los líderes recientes del Partido Liberal han cometido muchos errores, pero no porque el partido se los exija o se los pida, el Partido Liberal es una institución noble, son sus malos dirigentes los que lo han puesto en mal predicado con sus actuaciones antiliberales. Mel Zelaya tuvo su gran oportunidad porque otros buenos liberales se hicieron a un lado por no tener afectos por el poder, y cuando ascendió al poder, su trabajo ha estado dirigido para destruir al Partido Liberal. Los liberales conocen perfectamente esta situación, pero los hay quienes se hacen los ciegos y hasta están contribuyendo para que se le cumplan los deseos a Mel Zelaya, de acabar con el Partido Liberal.

Hay una verdad incontrovertible e innegable, en los últimos años el Partido Liberal ha venido perdiendo el impulso de regeneración que era uno de sus grandes activos y su principal seña de identidad. De eso se enorgullecían tanto Villeda Morales como Rodas Alvarado cuando decían que el Partido Liberal era el partido de las milicias eternamente jóvenes, no porque los viejos duraran mucho tiempo, sino porque entre la juventud hondureña habían ansias de pertenecer al Partido Liberal y el partido les abría sus espacios.

Ahora el Partido Liberal tiene la gran oportunidad de empezar desde abajo y recuperar ese saludable inconformismo que caracterizaba a los liberales y que logró atraer durante décadas a miles de ciudadanos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, sobre todo ahora que están hartos de la prédica del engaño de los últimos gobiernos que ha degenerado en una depravación de la política a través de las nefastas prácticas clientelares que buscan el apoyo electoral de las personas regalándoles dinero.

El Partido Liberal sigue siendo el partido político necesario por una sencilla razón, porque es el partido que encarna los ideales de vivir en un país regido por la vida democrática, sin asomos de dictaduras ni permiso para el autoritarismo, mucho menos para el terrible fascismo que está practicando el actual partido gobernante, algo que el Partido Liberal rechaza y combate.

Para el Partido Liberal llegó el momento de la regeneración, sobre todo cuando está a la vista la necesidad de llegar a un acuerdo nacional que permita a Honduras retornar a la vida democrática, y son los liberales, contando con el apoyo de amplios sectores políticos, los que pueden aportar un líder valioso, con capacidad de estadista para dirigir los destinos del país.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 8 de diciembre de 2023.