EN SU PROPIA TRAMPA

La instalación de la CICIH se ha convertido en un juego para el gobierno, con el que mantiene entretenida la atención de los hondureños, que por supuesto en una gran mayoría entiende que al gobierno no le interesa y al mismo tiempo no le conviene que una comisión de este tipo funcione en el país, aunque por haberla usado como promesa de campaña, el gobierno sabe que puede ser un peligro en las próximas elecciones donde LIBRE buscará revalidar el dominio en el poder.

No se necesita ser un gran experto en el manejo de las concertaciones diplomáticas para entender, y a leguas, que la ONU le está haciendo el flaco favor al gobierno de la Presidente Xiomara Castro, para encubrirle la deuda por el incumplimiento de la instalación de la CICIH. Pero, en las condiciones de tener una junta directiva ilegal en el Congreso Nacional, que además tiene la condición de usurpadora, no hay un escenario posible donde la ONU pueda desarrollar de manera legal el plan de apoyo para combatir la corrupción en Honduras. La trampa para hacer inviable la instalación de la ONU se la creó el mismo gobierno, en el momento que LIBRE impuso en forma violenta y arbitraria al diputado Luis Redondo como presidente del Congreso Nacional.

La extensión del acuerdo de entendimiento es la forma de engañar que maneja la ONU para no hacer quedar mal al gobierno, porque al fin y al cabo la ONU debe contar con el voto del gobierno para sus propósitos. Así fueron pasando los meses hasta que pasaron dos años y el juego de extender el acuerdo encubre la farsa, porque mientras no se corrijan los entuertos en el Congreso Nacional, que es legitimar la junta directiva mediante una elección con 86 votos, y no se derogue el «Decreto de Amnistía» o «Pacto de Impunidad», los meses seguirán corriendo y no habrá manera que la ONU acepte el acuerdo como lo pretende el Gobierno de LIBRE.

El Gobierno de la Presidente Xiomara Castro seguirá lanzando propuesta tras propuesta, fingiendo un interés que en realidad no existe por instalar la CICIH, todo sea por hacerle creer a los hondureños que la CICIH no es una realidad por las trabas de la ONU, que a su vez parece no querer darse cuenta que el Gobierno de LIBRE le está pasando la cuenta de la culpa. Pero que si no hay respuesta de la ONU es porque el Gobierno de LIBRE en el fondo no desea una comisión de esta naturaleza que venga a contarle las costillas y a exhibir sus falencias y arbitrariedades.

El problema es que al ir pasando el tiempo y pasen dos y tres años sin instalar la CICIH, el gobierno caerá en su propia trampa, porque los hondureños cada vez están comprendiendo que no hay interés por cumplir la promesa de instalar la CICIH. La declaración de Héctor Zelaya Castro, alto funcionario del gobierno, respecto a que no hay actos de corrupción en el gobierno, es un rechazo expreso a la CICIH. Es una forma indirecta de manifestar que la CICIH no es necesaria en Honduras porque en el gobierno no hay actos de corrupción.

Con esta coartada se ve que el gobierno ha optado por la triple mentira: 1) descargar en la ONU el incumplimiento de la promesa de la CICIH; 2) achacarle a los técnicos de este organismo por no cooperar para entender la urgencia de la CICIH en Honduras y 3) que el gobierno está en el ejercicio del poder respetando el Estado de Derecho. Y ninguna de las tres cosas corresponde a la verdad. Lo cierto es que el gobierno está usando la táctica dilatoria para no tener que soportar una comisión integrada por personal extranjero nombrado por la ONU, que vendrá a instalarse para revisar los actos del gobierno que riñen con la ley y fundamentalmente con la Constitución de la República.

La declaración de Héctor Zelaya de que en el Gobierno de Xiomara Castro no hay actos de corrupción le ha quitado la tapadera al pomo, porque el trasfondo de la misma es que al no haber actos de corrupción en el gobierno no hay razones para que venga la CICIH ni ninguna otra comisión que venga a medir y a investigar los actos del gobierno que merecen el cuestionamiento de la opinión pública por la falta de transparencia. Pero al mismo tiempo, la declaración de Héctor Zelaya acaba con la farsa, porque es profundamente reveladora que para el Gobierno la CICIH ya no es algo que urge ni conviene, cuando en el gobierno, según Héctor Zelaya, no hay actos de corrupción.

A lo que hay que añadir que, ante las tantas idas y vueltas a la sede de la ONU en Nueva York, ya no hay necesidad de hacer más gestiones, porque en el Gobierno de Xiomara Castro están convencidos que, a estas alturas del partido, cuando el gobierno casi está rozando los dos años y asegura que todo camina sobre ruedas, sin actos de corrupción, la CICIH sale sobrando. Así que, que se despreocupe la ONU, porque en el Gobierno de LIBRE los actos brillan más que el propio sol que alumbra a nuestro planeta.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 20 de diciembre de 2023.