EL PAIS DE LOS BIRLADORES

Honduras se ha convertido en el reino de los birladores, termino cuya traducción automática es usurpar, robar, estafar. Los que birlan la ley y se apoderan por la fuerza de los estamentos de justicia, son estafadores de la Constitución que ahora están aplicando el derecho al puro estilo gansteril. Los que se robaron la conducción del Poder Legislativo a patadas y puñetazos, despojando a los directivos que fueron electos conforme la ley, debieron ser objeto de acciones del Ministerio Público, pero al no hacerlo, este ente se volvió cómplice de la ilegalidad y la usurpación.

La inexplicable complacencia de los fiscales permitió que la directiva usurpadora de la conducción del parlamento hondureño se mantuviera despotricando en el Congreso Nacional, violando la Constitución de la Republica de todas formas, aprobando un decreto de amnistía para blindar con impunidad a varios exfuncionarios. Hasta llegar a dinamitar por completo la Constitución en una terrible herejía nunca antes vista, al nombrar una pseudo Comisión Permanente con personas que tienen cuentas pendientes con la justicia y otros, clasificados como políticos corruptos en la Lista Engel.

La pseudo Comisión Permanente revestida de una gruesa capa de ilegalidad, nombro a dos fiscales interinos para ocupar las dos fiscalías más importantes en la cabecera del Ministerio Publico. Aunque los dos fiscales han sido desconocidos como ilegales por la comunidad jurídica nacional e internacional, ambos han comenzado la tarea de persecución para la cual fueron llevados a esos cargos, empezando por destituir a varios funcionarios del Ministerio Público.

Sin embargo, aunque están plenamente identificados como funcionarios ilegales, ambos fiscales tienen una enorme prueba moral que solo podrán sortear si se apegan a la ley y no actuando como mandaderos, para vengar a los actuales mandamases del poder público que están demostrando con creces como se retuerce la justicia. Estamos ante una situación completamente inédita, en la que los birladores de la Constitución están aplicando el derecho a su manera contra la misma Constitución, en un proceso degenerado donde la compulsión de los usurpadores los lleva a aplicar el derecho patas arriba, en que el ilegal se erige como gran juez para perseguir a los que actúan enmarcados en la ley luchando por la defensa de la Constitución.

Los birladores de la Constitución han logrado enquistarse de momento en las instituciones, todos los hondureños bien nacidos que nos apegamos a la ley los rechazamos, con excepción de los leguleyos del patio que no solo los encubren sino que los benefician con un apoyo impúdico, propio de los antipatriotas; la comunidad internacional también los ha rechazado de manera contundente y se ha pronunciado en forma enérgica contra los usurpadores y violadores de la Constitución de Honduras. 

Estamos en un momento en que, solo la población hondureña puede ser la mejor defensora de la Constitución. Por fortuna la repulsa a los violadores de la Constitución se percibe a lo largo y ancho de Honduras. La más reciente manifestación extra frontera la vimos en un grupo de emigrantes hondureños, que en su ruta a EEUU hicieron un compás en la frontera con México para expresar con gritos su rechazo a las cabezas del Gobierno de LIBRE. Este rechazo general se adorna con una nueva ética de los ciudadanos que están desilusionados con la actitud cursi de algunos políticos que no pasan del simple palabrerío, pero que brillan por la cobardía cuando rehúyen a encabezar las manifestaciones en las calles que es donde debe se hace la verdadera oposición.

La necesidad de captar la simpatía de la ciudadanía mayoritaria, que rechaza la desgobernanza del Partido LIBRE, debe hacer entender a los políticos que las elecciones del 2025 no podrán ser de la manera convencional. Los políticos, especialmente los que estuvieron gobernando por más de una década, tienen que comprender que su mejor posición esta vez será mantenerse en la retaguardia, con la obligación moral de apoyar a un líder aglutinador que conduzca un proceso político robusto, que no solo tenga capacidad política si no, ante todo, que reúna las cualidades de ser un buen conductor de país. 

Esta vez los hondureños, que anhelamos rescatar la Democracia, no apoyaremos a quien quiera hacer de la Constitución un programa de partido. Esta vez la inmensa mayoría de los hondureños iremos unificados en un solo conglomerado, no siguiendo banderas de colores políticos, sino sosteniendo la bandera de Honduras.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 10 de noviembre de 2023.