
La justicia puede ser lenta, pero en esta ocasión demostró tener una memoria implacable.
En una operación que parece sacada de un guion policial, agentes especializados de la UDEP-8 han puesto fin a una década de sombras y anonimato para un sujeto que creyó que el tiempo borraría sus cuentas pendientes con la ley.
El escenario de la captura fue la aldea El Naranjo, en el municipio de Orica, donde equipos de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) y la Dirección Nacional de Prevención y Seguridad Comunitaria (DNPSC) ejecutaron un despliegue de inteligencia tras semanas de seguimiento sigiloso.
El detenido, un hombre de 43 años originario de Maraita, cargaba sobre sus hombros una orden de captura emitida desde el lejano 11 de junio de 2015 por el Juzgado de Letras Seccional de Yuscarán, El Paraíso.

El crimen que no se olvidó: Según el expediente judicial, al sospechoso se le vincula directamente con la muerte de Kevin Abrahan Irías Alvarenga.
Desde aquel fatídico suceso hace más de diez años, el imputado logró escabullirse entre diferentes sectores, intentando rehacer su vida mientras la familia de la víctima aguardaba una respuesta del sistema.
Hoy, gracias a la persistencia de la Unidad Departamental de Policía N.8, el proceso legal finalmente se reactiva.
Este arresto no es solo una cifra más; es un mensaje contundente contra la impunidad en el sector de Talanga y sus alrededores.
El detenido ya ha sido remitido a las autoridades competentes en la zona oriental para que responda por el delito de homicidio.