
Las autoridades hondureñas lograron desarticular una red criminal dedicada a estafas informáticas que operaba a nivel nacional mediante engaños digitales diseñados para robar datos bancarios. El grupo utilizaba enlaces falsos y páginas web que imitaban plataformas financieras reales, con el objetivo de inducir a las víctimas a ingresar información confidencial y así vaciar sus cuentas a través de transferencias electrónicas.
La estructura estaba integrada por siete personas capturadas en distintos departamentos del país, quienes ahora enfrentan cargos por estafa informática. Según las investigaciones, este tipo de delito no solo afecta el patrimonio económico de los ciudadanos, sino que también vulnera la privacidad, la seguridad digital y la confianza en el sistema financiero, convirtiéndose en una amenaza de alto impacto para la sociedad.