
La Comisión Especial abrió las audiencias a las 9:00 AM, pero el consejero del CNE cumplió su promesa de no asistir. Tras agotar el compás de espera, el Legislativo certifica la inasistencia y se prepara para el siguiente round: la comparecencia de Mario Morazán.
El reloj marcó las 9:00 de la mañana en el Congreso Nacional y, con puntualidad institucional, la Comisión Especial dio luz verde a las audiencias públicas de Juicio Político. Sin embargo, el protagonista del primer bloque, el consejero del CNE Marlon Ochoa, brilló por su ausencia, transformando la sala de audiencias en el escenario de un pulso de poderes.
Un compás de espera sin respuesta La presidenta de la comisión, Tania Pinto, inició la sesión solicitando el ingreso de Ochoa. Ante el silencio en los pasillos del Legislativo, Pinto optó por el rigor legal: otorgó un compás de espera hasta las 10:40 de la mañana, tiempo máximo reglamentario para garantizar el derecho a la defensa del denunciado.

«Esta comisión dará todas las garantías para que los denunciados puedan defenderse», reiteró Pinto, mientras los minutos transcurrían sin que llegara una excusa formal por parte del funcionario.
Crónica de una rebeldía anunciada La inasistencia no fue una sorpresa. Desde el pasado jueves, Ochoa utilizó sus redes sociales para sentenciar que no se sometería al proceso, calificándolo de improcedente. Al agotarse el tiempo límite, la Comisión hizo constar en acta que el consejero no hizo uso de su derecho de comparecencia, dejando su destino político exclusivamente en manos de la evidencia documental y la votación del pleno.

Lo que sigue en el calendario: Con el capítulo de Ochoa cerrado por inasistencia, la atención se traslada ahora al magistrado del TJE, Mario Morazán, quien deberá presentarse ante la comisión para evitar que su proceso también avance por la vía de la contumacia.