La designada presidencial, María Antonieta Mejía, informó que la administración saliente dejó la Caja Única del Tesoro vacía y deteriorada, con recursos prácticamente agotados. Señaló que se realizaron dobles pagos y aumentos salariales excesivos, donde algunos empleados pasaron de ganar 25 mil a 70 mil lempiras, y se pagaron indemnizaciones que previamente habían anunciado que no se cubrirían, calificando estas acciones como “una grosería”. Además, la administración anterior no entregó los códigos de acceso a los sistemas financieros, dificultando la gestión de pagos pendientes.
Mejía denunció que los últimos meses del gobierno anterior se caracterizaron por gastos irregulares y abusos en contrataciones, incluyendo más de 1,600 empleados en un canal estatal pequeño, sin que se encontraran trabajando, y un gasto mensual en renta de vehículos que alcanzaba 1,400 millones de lempiras. Añadió que muchos salarios de médicos, enfermeras, maestros y estudiantes de medicina, así como pagos a proveedores, no fueron cancelados debido a la situación financiera heredada.
La funcionaria destacó que la situación afecta a infraestructura, energía, salud y transferencias a gobiernos locales, y que el nuevo gobierno está gestionando el acceso a los sistemas para realizar auditorías y regularizar los pagos de manera formal y legal. En resumen, Mejía describió que el gobierno anterior dejó las finanzas en un estado crítico, con recursos prácticamente agotados y graves irregularidades administrativas y financieras.
