La diplomacia británica ha dado un paso drástico al evacuar la totalidad de su contingente humano en Irán, una decisión justificada por el Foreign Office debido a la inestabilidad y los riesgos latentes para la integridad de sus funcionarios. Aunque Londres asegura que la misión diplomática en Teherán no ha cesado y que las operaciones continúan de forma virtual, este repliegue físico suele interpretarse como un indicador de que se prevé una ruptura del orden o un conflicto inminente que la inmunidad diplomática ya no puede garantizar.
Este movimiento no es aislado, sino que se sincroniza con una maniobra de fuerza sin precedentes por parte de Occidente:
- Poderío Naval en Posición: El posicionamiento del USS Gerald R. Ford —la plataforma de guerra marítima más avanzada y de mayor envergadura del mundo— frente a las costas israelíes.
- Señal de Disuasión o Ataque: Este despliegue estadounidense no solo busca fortalecer la defensa de sus aliados en la región, sino que se perfila como la pieza central de una infraestructura bélica preparada para una eventual ofensiva directa contra objetivos iraníes.
