
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) presentó su informe anual en Tegucigalpa, revelando un panorama alarmante.
Según el organismo, el estado de excepción en Honduras dejó de ser una medida temporal para convertirse en una herramienta de «discrecionalidad» que facilitó graves abusos por parte de las fuerzas de seguridad.
El informe documenta desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y torturas, señalando que la estrategia de seguridad nacional ha vulnerado derechos fundamentales.
Además, el representante Juan Carlos Monge destacó que la violencia contra defensores y periodistas se duplicó en el último año, en un contexto de alta impunidad y tensión política tras las recientes elecciones.