El Congreso Nacional de Honduras aprobó otorgar la orden “Gran Cruz Placa de Oro”, su máxima distinción, a las consejeras del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall y Cossette López, junto al consejero suplente Carlos Enrique Cardona. Asimismo, se extendió el reconocimiento a los magistrados del Tribunal de Justicia Electoral (TJE), Mario Flores Urrutia y Miriam Barahona, bajo el argumento de que su labor ha sido fundamental para fortalecer la institucionalidad y garantizar el desarrollo de los procesos electorales en el país.

Sin embargo, la decisión generó un fuerte roce político. El jefe de bancada del partido Libertad y Refundación (Libre), Ronald Panchamé, cuestionó la prioridad de estas condecoraciones, señalando que el Legislativo debería enfocarse en reformas profundas, como la implementación de la segunda vuelta. Panchamé advirtió que no se deben premiar a personas que, según su criterio, no cuentan con los méritos suficientes, sugiriendo que la falta de reformas electorales afecta la legitimidad del sistema actual.
En contraste, el diputado del Partido Nacional, Antonio Rivera Callejas, defendió enérgicamente a las funcionarias del CNE, calificando a Hall y López como “heroínas de la democracia”. Rivera sostuvo que su actuación fue determinante para evitar el colapso del proceso electoral ante las fuertes presiones recibidas. Además, aprovechó para criticar al representante de Libre en el órgano electoral, a quien acusó de abandonar sus funciones y dejar al ente sin quórum en momentos críticos.