
En una nueva y controvertida declaración a través de su red Truth Social, el presidente Donald Trump exigió «coraje» a las naciones que no han respaldado la ofensiva militar contra Irán. Trump aseguró que, tras las acciones conjuntas con Israel, el trabajo más difícil ha concluido y ahora corresponde al resto del mundo asegurar sus propios suministros.
Un mensaje directo a los aliados
Trump fue tajante al señalar que Estados Unidos no asumirá la responsabilidad de reabrir el estrecho de Ormuz, un punto vital por donde circula gran parte del crudo mundial.
«Irán ya ha sido esencialmente aniquilado. Tienen que aprender a luchar por ustedes mismos. Los Estados Unidos no van a estar ahí para ayudarles más», sentenció el mandatario.
Esta postura supone una advertencia crítica para los aliados de la OTAN y las potencias en Asia, quienes enfrentan una parálisis en el flujo de gas licuado y materias primas esenciales.
Contraste con la Casa Blanca
A pesar del tono de Trump, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, matizó la estrategia oficial. Según Leavitt, la reapertura de Ormuz no es el objetivo central de la ofensiva, la cual se enfoca en desmantelar la capacidad naval y el programa nuclear de Teherán.
Impacto en la economía global
El cierre del estrecho por parte de Irán ha disparado el precio del barril de petróleo por encima de los 100 dólares, desatando el temor a una crisis energética global. Mientras Trump y Netanyahu mantienen la ofensiva militar, el mercado internacional observa con incertidumbre quién asumirá el riesgo de forzar la apertura de esta vía marítima estratégica.