
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que fuerzas estadounidenses hundieron nueve embarcaciones de la Marina de Irán y destruyeron en gran parte su cuartel general naval durante el ataque masivo ejecutado el sábado contra el régimen persa.
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario aseguró que algunos de los buques eran “relativamente grandes e importantes” y advirtió que continuarán las operaciones. El Mando Central de Estados Unidos informó además que una corbeta clase Jamaran fue alcanzada al inicio de la operación denominada “Epic Fury” y se estaría hundiendo en el golfo de Omán, cerca del puerto de Chah Bahar.
En paralelo a la escalada militar, Trump declaró en entrevista con The Atlantic que aceptó sostener conversaciones con dirigentes iraníes, aunque no precisó fechas ni interlocutores. Las declaraciones se producen poco después de que el Pentágono confirmara las primeras bajas estadounidenses de la campaña: tres militares muertos y cinco heridos graves.
Mientras tanto, Israel lanzó una nueva oleada de bombardeos sobre Teherán, y los Guardianes de la Revolución iraníes respondieron con múltiples ataques con misiles y drones contra territorio israelí y bases en el Golfo. El saldo en Israel ascendió al menos a diez fallecidos, incluidos nueve en Beit Shemesh. En medio de la tensión, Irán anunció la conformación de un triunvirato de transición tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei, mientras el presidente Masoud Pezeshkian afirmó que la represalia es un “derecho legítimo” de la república islámica.