
En un paso histórico para la seguridad regional, el gobierno de Ecuador confirmó la apertura de una oficina permanente del FBI en su territorio.
El ministro del Interior, John Reimberg, explicó que agentes estadounidenses trabajarán codo a codo con una unidad especial de la Policía Nacional para combatir el lavado de dinero, la corrupción y las redes transnacionales de droga.
Este fortalecimiento de la alianza con Washington ocurre en un momento crítico: solo esta semana, una operación conjunta entre la Armada ecuatoriana y la Guardia Costera de EE. UU. permitió la incautación de 1.9 toneladas de droga valoradas en 40 millones de dólares.
Además, ambas naciones han iniciado bombardeos conjuntos contra campamentos de grupos disidentes en la frontera, consolidando a Ecuador como el principal aliado estratégico de EE. UU. en la lucha contra el narcotráfico en el Cono Sur.