
El Gobierno de Donald Trump afirmó este miércoles que posee la capacidad militar necesaria para completar su campaña contra Irán sin enfrentar escasez de armamento.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, sugirió en una rueda de prensa en el Pentágono que el conflicto podría extenderse entre tres y ocho semanas, destacando que Estados Unidos e Israel controlan por completo «el ritmo» de la guerra.
Hegseth aseguró que en menos de una semana, las fuerzas aéreas tendrán el control total de los cielos iraníes, momento en el que comenzarán a emplear bombas de precisión guiadas por GPS y láser de hasta 2,000 libras, de las cuales afirman tener reservas «prácticamente ilimitadas».
El jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, respaldó esta afirmación, indicando que Washington cuenta con «suficientes municiones de precisión para la tarea en cuestión, tanto en el plano ofensivo como en el defensivo».

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reiteró que el objetivo primordial de bombardear Irán es destruir su arsenal de misiles balísticos, aniquilar su Armada, neutralizar a los grupos «intermediarios» de Teherán en la región y evitar que obtenga el arma nuclear.
Hegseth también destacó éxitos recientes de la operación «Furia Épica», incluyendo el hundimiento de un buque de guerra iraní en el Índico por un submarino estadounidense, un tipo de ataque que no se realizaba desde la Segunda Guerra Mundial.