
Estados Unidos aseguró haber destruido al menos 35 embarcaciones y causado más de cien muertes en el Caribe y el Pacífico durante los últimos cinco meses, como parte de una ofensiva militar contra el narcotráfico. El último día del año, el gobierno estadounidense confirmó un nuevo ataque contra tres lanchas, las cuales, al igual que las anteriores, fueron vinculadas con organizaciones dedicadas al tráfico de drogas en aguas internacionales.
La administración del presidente Donald Trump considera a los carteles latinoamericanos como organizaciones terroristas y ha justificado estas acciones bajo la declaración de un “conflicto armado directo”. Desde agosto, Washington ordenó el despliegue de buques militares en el Caribe, con especial atención en Venezuela, y posteriormente extendió las operaciones al Pacífico, involucrando rutas marítimas cercanas a Colombia.
Sin embargo, los gobiernos de Nicolás Maduro y Gustavo Petro han denunciado los ataques como ejecuciones extrajudiciales, mientras la ONU advirtió que podrían constituir violaciones al derecho internacional. La escalada también ha generado mayor escrutinio en el Congreso estadounidense sobre la legalidad de estas operaciones.
