
Mientras la Casa Blanca ha intensificado la presión sobre Cuba y Venezuela, Moscú y Pekín están diseñando rutas logísticas y financieras alternativas para que estas sanciones no asfixien a sus aliados. Es una respuesta directa para demostrar que Washington ya no tiene el control unipolar de la economía global.

Tras la captura de Maduro, Rusia y China ven una amenaza real de que Estados Unidos aplique estrategias similares en otros países. Al anunciar «mecanismos de consulta permanente», le están enviando un mensaje a Trump de que cualquier movimiento militar o judicial de gran escala en su esfera de influencia será respondido por un bloque unido.

El intento de Trump de bloquear el petróleo hacia Cuba ha sido tomado por Putin y Xi como una línea roja. Su acuerdo para garantizar suministros busca neutralizar la efectividad de las órdenes ejecutivas estadounidenses, quitándole a EE. UU. su capacidad de negociación mediante la presión energética.

El apoyo explícito a Irán frente a las amenazas de ataques militares de la administración Trump busca evitar que Estados Unidos gane terreno en una región clave para los intereses rusos y chinos.