La detención de Andrés Mountbatten-Windsor (anteriormente conocido como el príncipe Andrés) este 19 de febrero de 2026 marca el punto de quiebre definitivo en su caída pública. El arresto, ocurrido precisamente el día de su 66º cumpleaños, fue ejecutado por la Policía del Valle del Támesis en su nueva residencia en Norfolk. El cargo principal que se le imputa es mala conducta en un cargo público, derivado de una investigación que sugiere que el exmiembro de la realeza pudo haber compartido informes secretos con el financiero Jeffrey Epstein durante su etapa como enviado especial del Reino Unido para el Comercio y la Inversión entre 2001 y 2011.

Este arresto es la culminación de un cerco judicial y familiar que se intensificó en los últimos meses. Tras años de protección bajo el ala de la fallecida reina Isabel II, su hermano, el rey Carlos III, tomó medidas drásticas para distanciar a la corona del escándalo. En octubre de 2025, Andrés fue despojado formalmente de su título de príncipe y del ducado de York, perdiendo además el privilegio de residir en Windsor. La postura oficial del monarca tras la detención ha sido tajante, señalando que «la ley debe seguir su curso», dejando claro que Andrés enfrentará el proceso como un ciudadano privado.

La sombra de Jeffrey Epstein ha perseguido a Andrés desde 1999, cuando se conocieron a través de Ghislaine Maxwell. A pesar de que el hijo de Isabel II siempre negó las acusaciones de Virginia Giuffre —quien afirmó haber tenido relaciones sexuales con él cuando tenía 17 años—, su credibilidad se desplomó tras una desastrosa entrevista con la BBC en 2019. Aunque en 2022 logró evitar un juicio civil en Nueva York mediante un pago millonario a Giuffre, las nuevas pruebas y testimonios surgidos recientemente sobre el manejo de información confidencial han reabierto el caso bajo una vertiente penal.

Finalmente, el caso ha tomado un giro oscuro con la publicación de nuevas memorias de sus víctimas y fotografías comprometedoras que contradicen sus versiones previas. Lo que comenzó como un escándalo de reputación por una amistad inapropiada ha evolucionado hacia una investigación por delitos estatales. Con este arresto, la imagen de Andrés como héroe de la guerra de las Malvinas queda enterrada, siendo reemplazada por la de un personaje que, según la prensa británica, ha perdido todos sus privilegios ante el peso de la justicia.