
Después de pasar más de 22 años en prisión por un asesinato que no cometió, Carmen Mejía, una mujer originaria de Honduras, recuperó su libertad y no será deportada a su país, según informaron medios locales este miércoles.
La abogada de Mejía, Vanessa Potkin, confirmó que la mujer, residente en Estados Unidos desde 1995, fue liberada tras la desestimación formal de su caso por un juez del condado de Travis, luego de que un tribunal de apelaciones la declarara inocente a finales de enero, gracias a nuevas pruebas que demostraron que la muerte de un bebé a su cuidado en 2003 fue un accidente.
El caso de Mejía ocurre en un contexto de endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos, que desde 2025 ha aumentado las detenciones y deportaciones, así como el uso de la expulsión acelerada.
A pesar de que enfrentaba la posibilidad de ser enviada a un centro de detención para migrantes, las autoridades decidieron no deportarla, permitiendo que recupere su libertad después de superar más de dos décadas de injusticia y luchas legales, según señaló la abogada de la ONG Innocence Project.