
Siete años después de arriar su bandera, los Estados Unidos han regresado formalmente a Caracas.
Este lunes, el Departamento de Estado oficializó la reapertura de su sede diplomática, marcando un giro radical en las relaciones bilaterales tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
Bajo el liderazgo de la encargada de negocios Laura Dogu, el equipo estadounidense trabaja a contrarreloj en la restauración del edificio en Valle Arriba para reactivar los servicios consulares.
El restablecimiento de relaciones ocurre en un contexto de «tutela» admitido por la Administración Trump, donde el Gobierno de la presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, ha cedido ante las exigencias de Washington para abrir sectores estratégicos como el petróleo y el oro.
Este deshielo diplomático se consolidó tras la visita de una delegación venezolana a Washington la semana pasada, liderada por Félix Plasencia, quien recuperó el control de las sedes diplomáticas venezolanas en suelo estadounidense.