
El ramo de Salud debe estar siempre en la primera línea de atención de un gobierno, puesto que procurar el bienestar físico de la gente es fundamental para que las personas puedan mantenerse en condición productiva. Una población enferma es un pueblo infeliz y una carga para el Estado. Cuando las autoridades del ramo sanitario se desentienden del estado de salud de las personas, juegan en contra del mayor interés de la nación que es mantener a los ciudadanos en estado saludable. Nunca habíamos visto a un gobierno trabajando en contra de la salud de los habitantes como lo hizo durante cuatro años el Gobierno de Xiomara Castro. No solo vimos un marcado desinterés por el ramo de salud, lo grave fue desmarcarse de la Secretaría de Salud, actitud con la que el Gobierno de Xiomara Castro mostro su desprecio contra los hondureños de escasos recursos que dependen de los hospitales públicos para recibir los servicios médicos y medicinas.
La Secretaría de Salud durante cuatro años fue una completa desgracia; los primeros dos años encomendada al Dr. José Manuel Matheu, la SESAL fue un órgano completamente inoperante. Al Dr. Matheu no lo tomaron en cuenta, estuvo como un funcionario maniatado, mantenido en el gabinete de gobierno como una figura decorativa, un funcionario becado, solo para llenar un espacio que le correspondía al partido de Salvador Nasralla. Cuando el Dr. Matheu quiso actuar, sus gestiones y sus acciones fueron anuladas por Xiomara Castro. La señal era muy evidente, no querían que nada que viniera de Nasralla tuviera logros que lo hicieran visible. Así, cuando Matheu hizo la gestión para construir varios hospitales, la propia Xiomara Castro se encargó de echar a perder la iniciativa. Los dos años del Dr. Matheu fueron nulos, porque así se lo propuso el Gobierno de Xiomara Castro.
Pero, si esta primera fase de dos años en el ramo de Salud en el Gobierno de LIBRE, fue cero a la izquierda, dejando en ridículo al Dr. José Manuel Matheu, los dos años finales estuvieron marcados por el oprobio y por la afrenta con la que el gobierno trato a los médicos, a las enfermeras y con ello, al pueblo usuario de los servicios médicos públicos. Fue un mensaje marcado por la miseria humana, jamás visto de parte de un gobierno contra la población hondureña. Los hospitales quedaron vacíos en todo sentido, sin medicinas y demas insumos, desde el momento en que el gobierno cancelo el fideicomiso que servía como medio efectivo para adquirir los medicamentos, aduciendo que el fideicomiso era un medio de corrupción. Una excusa diabólica de la entonces ministra Rixi Moncada, con el objetivo de crear un estado de necesidad en la población, buscando construir un falso culpable en el fideicomiso, que, como hacia expedita y solventaba la compra de medicinas, y el mérito no era del Gobierno de Xiomara Castro, sino del gobierno anterior, la ruta escogida por Rixi Moncada fue ponerle punto final al fideicomiso, dejando desabastecidos a los hospitales sin posibilidad de atender la salud de los hondureños de escasos recursos. Una forma macabra de desacreditar al adversario, a costa de condenar a las personas pobres a quedar sin la posibilidad de ser atendidas en los hospitales públicos.
Así que, partiendo de la nada en los hospitales, donde todo es cero, la tarea que enfrenta el gobierno de Nasry Asfura en Salud, es más que dramática. A eso se debe que sea el propio mandatario el que tome las riendas de Salud, sin ser medico ni entendido en la materia, tan solo teniendo la voluntad de darle un vuelco a la desgracia en que dejo a los hospitales el Gobierno de Xiomara Castro, que para cumplir su deseo de condenar a la población designo a la mejor emisaria que pudo encontrar: la señora Carla Paredes, una pequeña pero efectiva ejecutora de la maldad de mantener desprovistos a los hospitales, de atizar la confrontación con los profesionales, médicos y enfermeras, para mantenerlos acorralados de todas formas, de manera que al involucrarlos en el conflicto por la permanente reclamación de sus derechos, conseguía ponerlos del lado del gobierno, manteniéndolos alejados del cumplimiento del deber en los hospitales, en perjuicio de los hondureños que fueron abandonados a su suerte, en lo que muchos compatriotas fallecieron por el abandono provocado por la pseudo secretaria de Salud, Carla Paredes, que debe cargar con la muerte de esos hondureños, porque ella fue la causante del descalabro del ramo de Salud en los dos años finales del Gobierno de Xiomara Castro.
Asumimos que Nasry Asfura quiere ganarle tiempo al tiempo perdido intencionalmente por Xiomara Castro y Carla Paredes. A eso se debe que ha decidido ponerse al frente de una gran operación, que no quirúrgica, sino de rescate inmediato, intensivo, para poner al día a los hospitales, comenzando por restituir el fideicomiso para agilizar la compra de medicamentos, para que los hospitales puedan salir del lamentable estado de mora que les permita atender de manera fluida a los miles de hondureños de escasos recursos que dependen de los hospitales del Estado.
Si tuviéramos que identificar un hecho criminal del Gobierno del PLR, que gracias a Dios ya no es una amenaza, fue la cancelación del fideicomiso para la compra de medicinas, en desmedro de la salud del pueblo hondureño. Nunca hubo un gobierno con la peor intención de hacerle tanto daño a los hondureños como el PLR, al haber cancelado el fideicomiso para la compra de medicinas. Un crimen de Lesa Patria, una fechoría preñada de maldad, que no debe olvidar el pueblo hondureño. ¡Queda prohibido olvidar tanta maldad hecha gobierno!
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 29 de enero de 2026.