
Alguna vez escuchamos decir que el señor Edgardo Casaña es educador, con título de maestro de educación primaria, una profesión que merece todo nuestro respeto, pero que, al ser abandonada de la forma más rustica por quien pregona ser egresado de magisterio, la convierte en un ejercicio pisoteado por el bellaco que escoge la mentira como su verdadera profesión. El señor Edgardo Casaña, al convertirse en un militante radical recalcitrante del Partido PLR, cada vez que ofrece declaraciones, sus ojos relampaguean de mentiras. Sin embargo, de su intervención de ayer en el hemiciclo legislativo corresponde hacer un paréntesis, no nos interesa nada de lo que dijo sobre sus colegas diputados de uno y otro partido tradicional. En lo que no le aceptamos ni una sola palabra es en toda su perorata defensiva del Gobierno del PLR y sus personajes centrales.
El señor Casaña asume un papel perruno cuando mantiene un discurso de propaganda para el gobierno del PLR que le incumplió a los electores que le favorecieron con el voto en el 2021, por lo que recibió el voto de castigo. No se limpia la boca cuando habla de fraude electoral; por supuesto que hubo todo un aparato de fraude montado por su partido, el PLR, por eso Rixi Moncada pregonaba que anunciaría su victoria a las doce del día, porque creía que el esquema chavista de fraude de Tibisay Lucena les garantizaba una victoria fraudulenta. Sin embargo, a pesar de la pericia del chavismo venezolano para el fraude, los electores hondureños, sin temores de ninguna clase, nos lanzamos en forma masiva a las urnas, destruyendo las pretensiones del chavismo hondureño, de robarse las elecciones en forma amañada. Por si el señor Casaña persiste en la tesis mentirosa del fraude electoral, le recordamos que el resultado contundente de los dos partidos históricos, bipartidismo como les llaman en el PLR fue de más de tres millones de votos contra menos de 900 mil votos de la candidata Rixi Moncada. En términos vulgares, a eso bien se le puede llamar «una arrastrada electoral».
El señor Casaña, en forma candorosa pretende fascinar con su mentira del fraude electoral, y el asunto es que los mentirosos empedernidos que apelan a la teoría de Joseph Goebels, de repetir una mentira mil veces para convertirla en verdad, terminan pulverizados cuando se estrellan contra la verdad, que es la que todos los hondureños sabemos: el 30 de noviembre, cada partido histórico le metió una vapuleada a Rixi Moncada, que la dejo groggy, viendo estrellitas en lo oscuro de la noche. Al persistir en la mentira, el señor Edgardo Casaña demuestra que no tiene una pizca de genialidad como para convencernos a los hondureños con su narrativa de falsedades sobre las elecciones. Casaña es de los comunistas hondureños que practican la tesis del comunista alemán Munzenberg, uno de los abanderados de la batalla propagandística, considerado un genio del mal para invocar el complot y el fanatismo. Los rusos han dado catedra de crear redes tupidas que fascinan a las personas empleando la mentira.
Casaña, con su discurso de mentiras, elogiando a su gobierno del PLR, que durante cuatro años se afianzo en la farsa de la CICIH, en proyectos ilusorios como el ferrocarril interoceánico, en la falsa generación de empleos con la que pastoreo a los hondureños más candorosos e ingenuos, al final quedo hundido en su discurso de mentiras, por lo que recibió un voto de castigo impresionante. Los millares de hondureños que durante cuatro años fueron baqueteados por las mentiras del gobierno de Xiomara Castro, no llegaron felices a las urnas el 30 de noviembre. Llegaron furiosos a cobrarse las mentiras con las cuales el Gobierno del PLR creyó que, con el aparato de fraude manejado por el chavismo, podría derrotar al pueblo hondureño, que ya no es bobo.
Los hondureños no mordieron el anzuelo con las mentiras del PLR, todo lo contrario, el sentimiento de la población en general desarraigo por completo la entreguerra del credo comunista practicado por LIBRE y su candidata Rixi Moncada, de meternos hasta el fajín que con Rixi Moncada, los hondureños íbamos hasta el clímax del bienestar y la felicidad. Creyeron haber seducido a los hondureños con su mensaje mezcla de idealismo y aventura populista, poniendo en las manos de miles de compatriotas, desde miles de lempiras hasta cartones de huevos de gallina. Huevos güeros, con olor a flor de muerto, que al ser saboreados por la gente, producían asco, provocando que los escupieran y maldijeran a quienes hasta con huevos los habían engañado.
La consecuencia de la mentira se tradujo en un rotundo voto de castigo. La desvergüenza de la falsedad practicada por el PLR constituyo la apoteosis de la mentira. Eso es lo que exhibió el señor Edgardo Casaña en su perorata pronunciada en el hemiciclo legislativo, mostrándose como miembro de una clase revolucionaria que busca someter al público por medio de la mentira. Casaña es un fracasado al querer mostrarse como un tipo brillante, capaz de engañar a la gente, blanqueando mentiras con una exposición que ni siquiera el mismo se la cree. La caída estrepitosa de LIBRE en las elecciones no solo fue el derrumbamiento del gobierno y la candidata Rixi que nunca cuajo en los ciudadanos honrados. Fue un rechazo absoluto a la práctica de la mentira en que se basó durante 4 años el Gobierno de Xiomara Castro y Mel Zelaya, y de la que el señor Edgardo Casaña quemo los últimos cartuchos en su perorata de mentiras en el hemiciclo ayer miércoles.
Seguro que Casaña nunca ha sido un buen profesor, aunque es un maestro de la mentira.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 22 de enero de 2026.
