
La política en Honduras no había caído en un nivel tan bajo como en los últimos años, cuando Libertad y Refundación (PLR) ascendió al poder mediante el respaldo de Salvador Nasralla y una operación fraudulenta en el CNE, que se conoció hasta seis meses después de la elección de 2021. Con la imposición arbitraria del diputado Luis Redondo a la presidencia de la junta directiva, el Congreso Nacional quedo hecho una cloaca, convertido en una cuasi organización criminal, donde impero el cohecho y una nueva forma de tráfico que fue la de desnaturalizar la aplicación de la Constitución y el reglamento interno del Congreso. El diputado Luis Redondo, actuando como un genio de la maldad, trapeo, hizo y deshizo con la ley primaria, imponiendo tres elecciones brutalmente ilegales; la del Procurador y Subprocurador General de la República, la elección de la Corte Suprema de Justicia y la elección del fiscal general de la Republica. Las tres elecciones estuvieron revestidas de la más absoluta ilegalidad, por lo que Honduras ha vivido estos cuatro años fuera del Estado de Derecho.
Todo esto paso porque la oposición quedó hecha una completa inutilidad, amedrentada por Mel Zelaya y su tropa de radicales del PLR. Y como si todo ese lodazal que ensucio el orden jurídico hondureño, no bastara, ahora Luis Redondo, que esta prisionero del terror, por el hecho de no haber resultado electo diputado, con su pseudo e ilegal Comisión Permanente amenaza con analizar desde su «ciego punto de vista» una posible anulación de las elecciones, dibujando con una suerte de conspiración inquisitorial un salto mortal para darle el tiro de gracia a las elecciones. Esto por supuesto, solo cabe en la enfermiza mentalidad de Redondo, al creer que aún tiene un poder que «ya no tiene», desde el momento en que más de tres millones y medio de hondureños expresamos en las urnas que ya no queremos al PLR en el poder, y que ya no queremos a granujas como Luis Redondo en el escenario del Congreso Nacional.
Redondo, creyendo que aún tiene autoridad, pretende ignorar que hay nuevas autoridades electas y que dentro de dos semanas se elegirá a la nueva junta directiva del Congreso Nacional. Redondo ha construido en el Congreso un escenario de la maldad con todas sus granujadas, pretendiendo sacar adelante con un «as maléfico», una jugada que es un golpe más contra el Estado de Derecho, al desconocer los resultados de las elecciones. Solo que los resultados electorales del 30 de noviembre fueron declarados conforme a las leyes, y ampliamente reconocidos por la comunidad internacional. Pero, Luis Redondo, que es todo un granuja con barba, piensa que aún tiene poder para desconocer todo el proceso electoral. Sin duda que Redondo ha caído en un estado de enajenación mental, la situación de desgracia de no tener ningún asidero político para sostenerse y blindarse, lo está llevando a cometer auténticas locuras, porque pretender desconocer el resultado de las elecciones y todo su proceso, solo cabe en la cabeza de un loco o cuando menos un estúpido, que ha perdido el juicio por completo.
Contando con la complicidad de algunos diputados que aceptaron formar parte de la farsa de la pseudo Comisión Permanente, el diputado Redondo aparentando actuar con una actitud desafiante ha convocado a sus compinches de la pseudo Comisión Permanente, que se están dejando arrastrar por las locuras de Redondo, para consumar otro delito de graves consecuencias, si es que lo logran concretar. El diputado Redondo es un granuja en todo el sentido de la expresión, pero si cree que la sociedad permanecerá indiferente a sus granujadas, está equivocado. La sociedad hondureña reaccionara como lo hizo el 30 de noviembre, esta vez tomando la iniciativa para entablar un juicio político contra él, que lo llevara a prisión por todos los delitos cometidos.
El problema surge cuando los politicos siguen haciendo de las suyas, al desconocer la voluntad del electorado, por medio de las componendas políticas, apropiándose de cargos para los que no fueron electos. Este es el germen de las granujadas y de allí surgen individuos como Luis Redondo que se cree con capacidad para burlarse de la Constitución y llegar a la temeridad de desconocer los resultados electorales. Porque, del asalto a una diputación que no les corresponde, se llega al atrevimiento de desconocer las elecciones. Esto desdice por completo el orden jurídico hondureño. El común de los hondureños, y aun los periodistas que presumimos estar bien informados, no llegamos a conocer las interioridades de los arreglos sucios en que entran los políticos. Como esta la ley, ninguna persona que no haya sido electa para una diputación, puede asumir una curul en el Congreso Nacional. Quien lo haga de esta forma está listo para someterse a un juicio politico.
Lo más triste de todo esto, es ver que con la clase política que tenemos no hay esperanzas de cambiar a Honduras. Nos toca a los ciudadanos poner en juicio y en el lugar que les corresponde, a los políticos que dan cátedra de cómo se pisotea la Constitución y demás leyes.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 6 de enero de 2026.
