EL HONOR RESCATADO DE LAS FFAA

Honduras ha recobrado estos últimos días la paz y la tranquilidad; atrás han quedado los tiempos en que era imposible pensar que la seguridad de nuestro país y de nuestra ciudadanía podía garantizarse con el tipo de gobierno autoritario que nos impuso el PLR, en el que la majadería y el abuso imperaban como normas en todas las instancias oficiales, que se convirtieron en una amenaza junto al crimen organizado y la ciberdelincuencia que practicó como un experto en la materia el usurpador presidente del Congreso, Luis Redondo.

En el contexto nacional ganamos muchísimo con el cambio de mando de las Fuerzas Armadas, al ascender a la jefatura del Estado Mayor el Gral. Héctor Valerio Ardón, un militar de honor, serio y comprometido con la Democracia, que desde su primer día al frente de las FFAA actuó como un baluarte esencial en la defensa de la Constitución de la República y garante de la alternancia en el ejercicio de la Presidencia de la República, conforme lo establece el art. 272 de nuestra Carta Magna. El ascenso del General Valerio Ardón llegó en el momento en que el honor de las FFAA estaba en la hora más precaria de su historia.

De haber persistido el protagonismo negativo de Roosevelt Hernández, el destino de las FFAA hubiera caído en sus peores niveles de incertidumbre, en que, conquistas esenciales como el IPM pudieron sucumbir, por la tendencia de los gobiernos autoritarios que terminan expropiando no solo bienes y propiedades privadas, sino aquellas entidades financieras que se capitalizan con las aportaciones de su membresía y del público, como los bancos, las cooperativas y los institutos de previsión. Es imprescindible que los miembros de las FFAA y sus familiares conozcan y valoren los riesgos que un alto jefe militar comprometido con un proyecto político, como estuvieron el vicealmirante José Jorge Fortín y Roosevelt Hernández, puede contraer en contra del bienestar y el futuro de los militares y sus respectivas familias.

Nuestras FFAA han realizado un trabajo encomiable, vigilando cada día por la defensa de nuestra soberanía y por la salvaguarda de la Democracia, igual que en la defensa de la paz, la libertad y la seguridad dentro y fuera de nuestras fronteras, tal y como lo recogen los artículos constitucionales 272, 273 y 274, y demás obligaciones que constan en varios convenios internacionales suscritos por nuestro país. La mayor parte de los jefes militares que han alcanzado dirigir las FFAA han demostrado tener vocación de servicio en defensa de la soberanía nacional y en el cumplimiento de su deber constitucional de mantener el imperio de nuestra Constitución, garantizando el principio del libre sufragio y la alternancia en el ejercicio de la Presidencia de la República.

Con Fortín y Roosevelt Hernández, las FFAA entraron a un túnel sin salida, completamente oscuro, donde el único futuro de las FFAA era comprometerse con un proyecto político, con una élite militar engordada por los dineros de distinta procedencia, entre ellas el narcotráfico, como han sido las Fuerzas Armadas Bolivarianas, que actúan siendo la plataforma en que se sostiene el «Cartel de Los Soles», la mayor organización narcoterrorista de Suramérica. Ese era el futuro que les deparaba a las FFAA en un eventual triunfo de Rixi Moncada por el PLR. Las FFAA hubieran quedado divorciadas por completo de la sociedad, como se empezó a experimentar en los cuatro años en que estuvieron dirigidas por el vicealmirante Fortín y Roosevelt Hernández.

Todos los hondureños debemos estar conscientes que debemos acompañar, unidos en un objetivo: tener unas FFAA que miren y caminen hacia el futuro, adaptadas a los nuevos tiempos y preparadas para el cumplimiento de sus deberes contemplados en la Constitución de la República. Unas FFAA que velen por la defensa de nuestros valores constitucionales, que son patrimonio de todos los hondureños, de los que nos sentimos tan orgullosos, igual que en defensa de la paz, la libertad y la seguridad, tanto en Honduras como en el resto del mundo donde los hondureños mantienen la fe en la institución militar.

El sonoro aplauso que las bancadas de los partidos democráticos le tributaron ayer en el hemiciclo del Congreso Nacional al General Valerio Ardón, es el reconocimiento de toda la sociedad hondureña a las nuevas FFAA, que han rescatado su honor perdido temporalmente, por la ceguera de dos exjefes militares, José Jorge Fortín y Roosevelt Hernández, nombres de los que no quisiéramos acordarnos, a pesar del enorme daño que le ocasionaron a Honduras en sus cuatro años al frente de la entidad castrense. A los dos desdichados altos jefes militares mencionados, por entreguistas y traidores a las FFAA y a Honduras, el repudio permanente de los hondureños.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 26 de enero de 2026.