
La culminación de la campaña electoral, que pudiera haber sido trastornada por los mensajes procedentes de Washington, supuestamente para respaldar al candidato Nasry Asfura, constituye un verdadero reto para los hondureños que, de acuerdo a los sondeos realizados, como nunca antes mantiene un criterio muy definido en cuanto a elegir a la persona que nos debe gobernar durante los próximos 4 años. En lo particular, manteniendo la serenidad que se requiere para no perder la cabeza con tanto anuncio emitido desde Washington, me parece que todo lo que se ha dicho desde EEUU es una especie de «tiovivo», un columpio giratorio en el que, hasta el más fuerte puede resultar mareado.
Que Donald Trump haya dicho que si gana Tito Asfura indultara a JOH, pareciera una concha de plátano lanzada adrede, porque, por muy bromista que sea, el presidente de EEUU no puede lanzar una condición semejante, tan a quemarropa, porque, si se le toma en serio, lo que podría suceder es que, al sacar en estos momentos al tapete público a Juan Orlando como tabla de salvación de Nasry Asfura, es una navaja de doble filo. Hace cuatro años, la sola mención de JOH fue la perdición del PN y el gran perdedor resulto Nasry y Asfura, y hoy, Asfura no encabeza las preferencias del electorado, por lo que una propuesta del presidente Trump en ese sentido no es muy atractiva para los hondureños, cuando vemos su despiadada política anti migratoria que se ha cebado contra miles de hondureños que han sido deportados injustamente por la administración Trump.
El ajedrez politico del presidente Trump se basa en el arte de la engañifa, ha puesto a parir a los chinos y al líder ruso, ha hecho creer que va a acabar con Nicolas Maduro poniendo frente a las costas venezolanas un enorme dispositivo de guerra, que si bien mantiene al jefe del cartel de «Los Soles» con diarrea permanente, no ha disparado todavía ni un solo tiro. Todo indica que Trump con su estrategia al estilo «radio bemba» a través de su red social, en el fondo, su gran objetivo es acabar con la mínima posibilidad de Rixi Moncada, y revivir a Asfura para darle el oxígeno que le permita disputarle a Nasralla el triunfo electoral.
Sin embargo, entre la mayoria de los hondureños, como decíamos ayer, el presidente Donald Trump no goza de credibilidad ni tiene la simpatía que han disfrutado otros presidentes como Bill Clinton, Barack Obama y George Bush. Trump es considerado el presidente más ingrato y despiadado de EEUU contra los migrantes hondureños, que han sido factor clave con sus remesas para fortalecer la economía de miles de familias hondureñas. Trump no perdona ni a las personas obesas o enfermas por considerarlas una carga para el gobierno de EEUU. Si yo fuera Nasry Asfura, no me sentiría fortalecido con los anuncios del presidente Trump, como no me sentiría orgulloso de recibir el apoyo de un presidente que ha aplastado a nuestros migrantes en EEUU.
Creo que los nacionalistas, que están desesperados por volver a caerle al presupuesto nacional, sin reflexionar han echado las campanas al vuelo con los mensajes del presidente Trump. Los nacionalistas deben ubicarse mejor, Trump y sus amigos no votaran en Honduras. Votaremos los hondureños. En lo personal, me parece que los mensajes de Trump constituyen un desafío para los electores hondureños, y que lo único positivo de su injerencia es que, aun los indecisos al sentirse retados por el presidente Trump, hoy si saldrán a votar en favor del candidato que a Trump no le simpatiza. A la gente de a pie le encanta retar al poderoso para demostrarle cuan equivocado esta.
Solo una cosa hay que agradecerle al presidente Trump. Sus mensajes de respaldo político al candidato Nasry Asfura han agitado la pasión en los electores; los nacionalistas, con el respaldo de Trump, creen estar tocando el cielo, pero la verdadera multitud que hoy respalda al candidato liberal Nasralla, se siente tocada en su orgullo y saldrá el domingo a llenar las urnas para derrotar a Donald Trump y asegurar la victoria del candidato que no ha sido vinculado a la corrupción ni al narcotráfico.
Mi humilde mensaje a los hondureños: solo nosotros somos los que podemos salvar a Honduras. Ni Trump ni nadie más se jugará el pellejo por nosotros y nuestro país. Cierto es que EEUU es nuestro mejor aliado, pero salvar a Honduras de las garras del comunismo solo depende de nosotros, porque somos los hondureños los que, con nuestros votos, salvaremos a Honduras y elegiremos al nuevo gobernante el próximo domingo. Porque estamos hartos, verdaderamente hartos de corrupción y narcotráfico, por eso, el domingo saldremos a votar por el único candidato que no tiene vínculos NI CON LA CORRUPCIÓN NI CON EL NARCOTRÁFICO.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 28 de noviembre de 2025.
