
La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) se prepara para un ajuste de cuentas histórico. El gerente general interino, Eduardo Oviedo, confirmó que el esquema de subsidios eléctricos heredado de la administración de Xiomara Castro está bajo la lupa. La revisión no es casual: ocurre en plena visita de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) y con una estatal eléctrica que navega en números rojos.
Oviedo fue tajante al señalar que el beneficio actual, que alcanza a 900,000 familias con consumos menores a 150 kilovatios, carece de un estudio socioeconómico que lo sustente. «Hay personas que reciben el subsidio y tienen capacidad económica para pagar», sentenció el funcionario, abriendo la puerta a una refocalización inmediata para aliviar las arcas del Estado.
Cifras de un colapso inminente
El panorama descrito por Oviedo es desolador y será el eje central de las reuniones con el organismo multilateral:
- L. 105,000 millones: La deuda total que arrastra la estatal.
- $800 millones: El compromiso pendiente de pago con los generadores privados.
- 38% en pérdidas: Un agujero negro operativo que ahuyenta la inversión extranjera.
El sector privado exige eficiencia
Por su parte, la presidenta del Cohep, Anabel Gallardo, mostró apertura para colaborar con la estatal, pero bajo condiciones claras: reducir pérdidas y garantizar energía de calidad. Gallardo también respaldó la separación de los cargos de Ministro de Energía y Gerente de la ENEE para profesionalizar una gestión que, hasta ahora, ha enviado «muy malas señales» a los mercados internacionales