
Lo que debería ser la celebración deportiva más grande de la historia se ha convertido en una fuente de insomnio en las oficinas de Zúrich. A solo cuatro meses de que ruede el balón en la Copa del Mundo 2026, la FIFA enfrenta una realidad desconcertante: la escala del evento no está logrando atraer la inversión publicitaria esperada.
A pesar de ser el primer torneo que contará con 48 selecciones, el interés de las marcas parece haberse estancado.
Internamente, existe una «gran preocupación» debido a la cantidad de plazas comerciales que aún permanecen sin vender, un escenario inaudito para un evento que suele tener todo el inventario agotado con años de antelación.
Expectativa vs. Realidad
Los analistas sugieren que la expansión del torneo y la complejidad logística de repartirse entre Estados Unidos, México y Canadá podrían estar diluyendo el impacto del mensaje publicitario.
Mientras la FIFA intenta descifrar por qué la maquinaria de marketing no ha encendido los motores, el tiempo corre en contra.
Con el inicio a la vuelta de la esquina, el temor de que el «Mundial de la escala masiva» termine siendo un evento con estadios llenos pero con una presencia comercial deslucida, es hoy una amenaza real para las finanzas de la organización.