
La Selección de Senegal se proclamó campeona del continente africano por segunda vez en su historia al derrotar 1-0 a Marruecos en una final cargada de tensión y dramatismo.
El conjunto local no pudo concretar el sueño de volver a levantar el trofeo después de 50 años, en un partido muy cerrado que se extendió hasta el tiempo suplementario y que estuvo marcado por incidentes extracancha que provocaron una prolongada interrupción del encuentro.
El momento clave llegó cuando Brahim Díaz, figura de Marruecos, goleador del torneo y jugador del Real Madrid, falló un penal tras intentar definir con una ‘Panenka’, lo que desató la protesta senegalesa y una suspensión de 14 minutos.
En la jugada siguiente, Pape Gueye sacó un potente disparo que pegó en el larguero antes de ingresar al arco, sentenciando el título para Senegal. Cinco años después, los “Leones de la Teranga” vuelven a la cima del fútbol africano, mientras Marruecos cierra el torneo con una dolorosa final que será difícil de olvidar.
