
El nombre de Patrick Kluivert ha dejado de ser un recuerdo de gloria en el Ajax o el Barcelona para convertirse en la pieza más intrigante del ajedrez técnico en Costa Rica.
El neerlandés integra la terna finalista junto a Alexandre Guimaraes y Robert Moreno para asumir el mando de «La Sele», aportando un perfil que mezcla la élite mundial con el conocimiento profundo del terreno en la Concacaf.
A diferencia de otros entrenadores de largo recorrido en banquillos de clubes, la carrera de Kluivert se ha forjado en la arquitectura del fútbol.
Desde su aprendizaje táctico como mano derecha de Louis van Gaal en el Mundial de 2014, hasta su rol estratégico como director de La Masia en el FC Barcelona, Kluivert no solo entiende el juego, sino cómo se construye el éxito desde la base.
El «Factor Curazao»: Su carta de presentación en la región
Para quienes dudan de su adaptación al entorno caribeño y centroamericano, su paso por Curazao es su mejor respaldo.
Allí, Kluivert no solo fue un seleccionador; fue un modernizador.
Logró profesionalizar una estructura humilde, potenciando el talento de la diáspora y elevando el estándar competitivo de la isla.
Esa capacidad para trabajar con planteles de menor margen de error y su ADN formador son los activos que la Federación Costarricense pone hoy sobre la balanza para devolverle a los ticos su identidad en la región.