
Una de las obras literarias que cuenta con diversas traducciones alrededor de la historia, el 6 de abril de 1943 se publicaría El Principito en Nueva York, escrito por Antoine de Saint-Exupéry en su exilio en Estados Unidos, en el marco de la Segunda Guerra Mundial.
La obra literaria toca diversas áreas, desde la reflexión cotidiana hasta reflexiones filosóficas por medio de un aviador, el cual, a través de la historia, cuenta uno de sus sueños frustrados, como el de ser dibujante; en el desierto se encuentra con un niño que le pide dibujar un cordero.
Esta obra maestra invita a redescubrir que las responsabilidades de la vida adulta suelen nublar la visión de lo verdaderamente trascendental.
A medida que el aviador y el pequeño príncipe entablan su diálogo en la inmensidad del Sahara, se incita al lector a observar el mundo con la pureza de la infancia.
Despojándose de prejuicios para comprender que los lazos afectivos son los que definen la humanidad.
En última instancia, el viaje del protagonista no solo ocurre a través de diversos asteroides, sino que se convierte en un recorrido hacia el interior del alma para reencontrarse con la esencia más auténtica.