
La crisis provocada por la sequía continúa representando una seria preocupación para Honduras. Al menos 103 municipios permanecen bajo alerta roja debido a los efectos del déficit de lluvias, mientras que otras localidades se encuentran bajo alerta amarilla y verde, informó el ministro de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco), Reinaldo Sánchez.
El funcionario advirtió que las precipitaciones registradas durante las últimas semanas no deben interpretarse como el fin de la emergencia climática, debido a que todavía persisten condiciones de escasez de agua y existen daños agrícolas que necesitan ser cuantificados mediante evaluaciones técnicas.
Según los datos proporcionados por Copeco, actualmente 233 municipios del territorio nacional permanecen bajo diferentes niveles de alertamiento, una situación que mantiene en condición de vulnerabilidad a aproximadamente cinco millones de hondureños.

Sánchez aclaró que no todas las comunidades presentan el mismo nivel de afectación, ya que las consecuencias de la sequía dependen de las condiciones climáticas, la disponibilidad de fuentes de agua y las actividades productivas que predominan en cada región.
Lluvias recientes no significan el fin de la emergencia
El titular de Copeco explicó que uno de los principales riesgos es considerar que las precipitaciones recientes han solucionado los problemas ocasionados por la prolongada falta de lluvias.
Indicó que todavía es necesario establecer con precisión las pérdidas registradas en los cultivos de primera, determinar las posibles afectaciones en la producción de postrera y evaluar las condiciones en que se desarrollará el siguiente ciclo agrícola.
Las autoridades mantienen equipos técnicos realizando inspecciones en diferentes departamentos, entre ellos Copán, El Paraíso, Intibucá, Comayagua, Olancho y Francisco Morazán, donde se busca identificar las comunidades con mayores necesidades.
Estas evaluaciones permitirán conocer el impacto del fenómeno de El Niño sobre la producción agrícola, las actividades ganaderas y el abastecimiento de agua para consumo humano.
El objetivo es disponer de información actualizada que permita orientar la asistencia gubernamental y evitar que las consecuencias de la sequía se profundicen en los hogares que dependen directamente de la producción agrícola para subsistir.

Honduras actualizará el mapa del corredor seco después de más de una década
Durante sus declaraciones, Reinaldo Sánchez también reconoció que el país enfrenta importantes limitaciones relacionadas con la falta de información territorial actualizada sobre las zonas históricamente vulnerables a la sequía.
Como ejemplo, señaló que la última caracterización del corredor seco hondureño se realizó en 2012, por lo que actualmente se trabaja en una nueva actualización con el acompañamiento de organismos de Naciones Unidas, particularmente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Este proceso permitirá identificar con mayor precisión las comunidades expuestas a períodos prolongados de escasez de lluvias, conocer sus condiciones de vulnerabilidad y establecer prioridades para la intervención de las instituciones públicas y los organismos de cooperación.