
La crisis provocada por la prolongada falta de lluvias en Honduras mantiene en alerta a las autoridades gubernamentales, representantes municipales y organismos internacionales, ante las consecuencias que está dejando en la producción agrícola, la disponibilidad de alimentos y las condiciones económicas de miles de familias, principalmente en las comunidades que dependen de la agricultura para subsistir.
Como parte de los esfuerzos para coordinar una respuesta a esta problemática, el 29 de octubre se desarrolló una reunión de trabajo en las instalaciones de la Asociación de Municipios de Honduras (Amhon), con la participación de representantes del Congreso Nacional, la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), autoridades municipales y organismos del sistema de Naciones Unidas.
El encuentro tuvo como propósito analizar la dimensión de los daños ocasionados por la sequía, revisar las acciones que se están impulsando y establecer mecanismos de cooperación para atender a las poblaciones que enfrentan mayores dificultades debido a la pérdida de sus cosechas y la reducción de sus fuentes de ingresos.

Durante la reunión, el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, expresó su preocupación por el impacto que está teniendo este fenómeno climático en diferentes regiones del territorio hondureño. El titular del Legislativo informó que al menos 103 municipios presentan afectaciones, una situación que demanda respuestas coordinadas entre las instituciones del Estado y los organismos de cooperación.
Zambrano explicó que las consecuencias de la falta de precipitaciones son especialmente preocupantes para los pequeños y medianos productores, debido a que muchos no pudieron comenzar sus ciclos de siembra, mientras que otros enfrentan pérdidas en los cultivos que ya habían establecido.
Esta situación no solamente representa un golpe para la actividad agrícola, sino que también compromete la economía de los hogares rurales, donde la producción de granos básicos y otros alimentos constituye una fuente fundamental de sustento.
Buscan movilizar 60 millones de dólares mediante llamamiento humanitario
Uno de los principales asuntos abordados durante la jornada fue el llamamiento humanitario denominado Flash Appeal, una iniciativa presentada el 22 de septiembre por el Gobierno de Honduras, Naciones Unidas y la Red Humanitaria, cuyo objetivo es movilizar 60 millones de dólares para responder a las necesidades de las poblaciones afectadas por la emergencia.
Este mecanismo busca reunir recursos financieros y apoyo de la comunidad internacional para desarrollar acciones de asistencia humanitaria, especialmente en las zonas donde la sequía ha comprometido la producción de alimentos y las condiciones de vida de las familias.
La movilización de estos fondos representa un componente importante de la respuesta institucional, debido a que la magnitud de las afectaciones requiere la participación de diferentes sectores y una coordinación que permita atender tanto las necesidades inmediatas como los problemas que podrían prolongarse si las condiciones climáticas continúan siendo desfavorables.
Presupuesto de 2027 contempla acciones frente a la sequía
En materia de financiamiento, el presidente del Congreso Nacional aseguró que existe disposición política para respaldar las iniciativas dirigidas a enfrentar la emergencia y anunció que el Presupuesto General de la República correspondiente a 2027 contempla proyectos y soluciones relacionados con la sequía y el fortalecimiento de la seguridad alimentaria.
El planteamiento busca que la atención a esta problemática no se limite únicamente a medidas de emergencia, sino que también se incorporen acciones de mayor alcance para reducir la vulnerabilidad de los municipios que dependen de las condiciones climáticas para desarrollar sus actividades productivas.
La planificación de recursos para el próximo ejercicio fiscal adquiere relevancia ante la necesidad de fortalecer la capacidad de los productores para enfrentar períodos prolongados sin lluvias, mejorar las condiciones de producción y respaldar a las familias que han visto reducidos sus ingresos como consecuencia de las pérdidas agrícolas.