
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció que el país avanzará hacia un proceso de transformación política e institucional que incluirá la celebración de elecciones con una autoridad electoral renovada, capaz de generar confianza entre los diferentes sectores nacionales. Sin embargo, aunque ratificó su compromiso de convocar los comicios establecidos en la Constitución, no presentó un calendario ni precisó cuándo se desarrollarán las próximas votaciones.
Durante un mensaje transmitido en cadena nacional de radio y televisión, Rodríguez asumió públicamente el compromiso de conducir una etapa de cambios en la estructura del Estado venezolano, con énfasis en la recuperación de la institucionalidad, las garantías políticas, la estabilidad económica y la reconciliación entre los ciudadanos.
«Habrá elecciones, todas las que manda nuestra Constitución, organizadas por una autoridad electoral renovada y con el mundo como testigo», manifestó la mandataria encargada, al referirse a las expectativas sobre el futuro político del país sudamericano.
La gobernante sostuvo que su experiencia dentro de la administración pública venezolana le proporciona los conocimientos necesarios para encabezar este proceso. Recordó que ha ocupado diferentes responsabilidades, entre ellas vicecanciller, canciller, ministra y vicepresidenta, antes de asumir la presidencia encargada.

«Este proceso solo lo puede conducir alguien que conozca profundamente las entrañas del Estado venezolano», expresó Rodríguez, quien también pidió a la población evaluar su gestión a partir de los resultados y no únicamente de sus declaraciones. «Pido ser juzgada por los hechos», añadió.
Uno de los aspectos centrales de su intervención fue la promesa de impulsar un Poder Electoral que cuente con aceptación de los distintos sectores políticos. Esta propuesta adquiere especial importancia en un escenario en el que la confianza en las instituciones electorales constituye uno de los principales asuntos pendientes para avanzar hacia una competencia política con garantías y reconocimiento de sus resultados.

Aunque Rodríguez no detalló cuáles serían los mecanismos para renovar la autoridad electoral, su planteamiento abre la discusión sobre la necesidad de establecer condiciones que permitan una mayor participación política, transparencia en la organización de los comicios y confianza de los ciudadanos en las instituciones encargadas de administrar las elecciones.
El mensaje también incluyó referencias a la transformación del sistema político desde sus propias estructuras. Rodríguez presentó una agenda centrada en la convivencia pacífica, la tolerancia, el Estado de derecho, la reconciliación nacional y la creación de condiciones para la participación de diferentes corrientes políticas.
En comparación con el discurso tradicional del chavismo, caracterizado históricamente por referencias al antimperialismo, la revolución, el poder popular y las comunas, la intervención mostró un énfasis diferente, más orientado hacia el reformismo institucional y la búsqueda de acuerdos entre sectores que mantienen profundas diferencias políticas.
En materia de derechos y garantías, la presidenta encargada aseguró que impartió instrucciones a los organismos policiales para evitar detenciones sin respaldo judicial. «He dado instrucciones muy claras a los cuerpos policiales: nadie debe ser detenido sin la existencia de una orden judicial», afirmó.
Este pronunciamiento coloca el respeto a los procedimientos legales y las garantías individuales entre los compromisos anunciados por su administración. No obstante, la aplicación efectiva de estas disposiciones y su alcance deberán reflejarse en las actuaciones de los organismos de seguridad y del sistema judicial.
En el ámbito económico, Rodríguez también planteó la necesidad de impulsar mejoras que se traduzcan en beneficios para la población, al tiempo que mencionó la importancia de ofrecer garantías políticas y condiciones institucionales que permitan estimular la inversión y contribuir a la recuperación económica.