
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que el fenómeno de El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes hacia finales de 2026, aumentando los riesgos de sequías, inundaciones y temperaturas extremas en distintas regiones del mundo, con posibles repercusiones para Centroamérica.
En su actualización climática publicada el 26 de octubre, el organismo señaló que el fenómeno continuará fortaleciéndose y podría persistir hasta febrero de 2027. Las proyecciones indican que las temperaturas superficiales del océano Pacífico tropical podrían situarse hasta 3.8 grados Celsius por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que el episodio podría alcanzar niveles extraordinarios y que sus efectos se prolongarían más allá de su punto máximo, previsto para finales de este año.
RIESGO DE SEQUÍAS EN CENTROAMÉRICA
Entre las regiones que requieren especial atención se encuentra Centroamérica, donde los pronósticos identifican un mayor riesgo de condiciones más secas en determinadas zonas. El panorama también contempla posibles déficits de lluvia en partes del Caribe y la Amazonía.
Para Honduras, esta perspectiva representa una señal de alerta debido a la importancia de las precipitaciones para el abastecimiento de agua, la producción agrícola y los medios de subsistencia de las comunidades rurales.
Sin embargo, la advertencia no significa que todo el territorio hondureño experimentará sequía ni permite establecer, por sí sola, cuándo o dónde se presentarían sus efectos. Para determinar las condiciones esperadas en el país es necesario consultar los pronósticos nacionales y las actualizaciones de las autoridades meteorológicas.
EFECTOS DIFERENTES SEGÚN LA REGIÓN
El Niño es un fenómeno climático natural que se produce cuando las temperaturas de la superficie del océano Pacífico ecuatorial central y oriental aumentan por encima de los valores habituales. Este calentamiento modifica la circulación atmosférica y puede alterar los patrones de lluvia y temperatura en distintas partes del planeta.
De acuerdo con la OMM, un episodio intenso puede favorecer sequías y escasez de agua en algunas regiones, mientras que en otras aumenta la probabilidad de precipitaciones abundantes e inundaciones. También puede contribuir a temperaturas superiores a las normales.
Estos cambios pueden repercutir en la agricultura, la disponibilidad de alimentos, los recursos hídricos y las actividades económicas, especialmente en comunidades vulnerables que cuentan con menos recursos para enfrentar emergencias climáticas.
LLAMAN A FORTALECER LA PREVENCIÓN
Ante este escenario, el seguimiento de los pronósticos y la preparación anticipada resultan fundamentales para reducir los posibles daños. Las autoridades y los organismos de respuesta necesitan identificar las zonas vulnerables y actualizar sus medidas de prevención conforme evolucione el fenómeno.
La OMM subraya que las proyecciones estacionales permiten identificar tendencias generales, pero no predicen acontecimientos meteorológicos específicos. Por ello, las condiciones locales deben evaluarse mediante información actualizada de los servicios meteorológicos de cada país.
La evolución de El Niño durante los próximos meses será determinante para conocer con mayor precisión sus posibles repercusiones durante 2027.