
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha garantizado este jueves que todas las administraciones e instituciones del Estado continuarán trabajando incansablemente, «día y noche», para esclarecer la totalidad de las causas que provocaron la trágica colisión ferroviaria en la localidad de Urda (Toledo).
El siniestro, ocurrido el pasado miércoles entre dos trenes de alta velocidad, ha dejado por el momento un doloroso balance de 69 muertos y decenas de heridos, en lo que se perfila como uno de los accidentes ferroviarios más graves en la historia reciente del país.

Sánchez ofreció una declaración institucional tras asistir a la reunión de seguimiento y coordinación de la emergencia en el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi), ubicado en Toledo. Durante su intervención, el jefe del Ejecutivo reafirmó el compromiso absoluto del Gobierno de «llegar hasta el final» en la investigación y de no escatimar esfuerzos para reforzar la seguridad de la red de infraestructuras del país.
Por su parte, el presidente del Ejecutivo autonómico de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, confirmó tras el encuentro que la cifra de víctimas mortales se ha elevado a 69, detallando además que, de los 110 heridos registrados inicialmente, 60 han recibido ya el alta médica y 50 permanecen hospitalizados en diversos centros sanitarios.
El presidente del Gobierno, quien se desplazó al lugar del siniestro en Urda el mismo miércoles horas después de la tragedia, subrayó que el esfuerzo coordinado del Estado se centra en estos momentos en una respuesta articulada sobre una triple vertiente: dar respuesta inmediata a la emergencia culminando el levantamiento de cadáveres y la identificación de las víctimas, esclarecer las causas del accidente y proceder al posterior resarcimiento material de los familiares.
Sánchez aseveró con rotundidad que desde el pequeño municipio hasta el Gobierno de España, todas las instituciones están volcadas para dar apoyo a los allegados y esclarecer hasta el último detalle de esta tragedia.
De acuerdo con la información facilitada por el Ministerio de Transportes, la colisión se produjo cuando un tren de la compañía Iryo, que transportaba a 147 pasajeros y se encontraba detenido cerca de Urda, fue embestido por la parte trasera por un convoy de Renfe en el que viajaban 378 personas.
La extrema violencia del impacto provocó que varios vagones de ambas formaciones descarrilaran y se precipitaran por la ladera adyacente a las vías. En el lugar del accidente, los servicios de emergencia continúan las labores de búsqueda apoyados por grúas de gran tonelaje, las cuales han logrado desplazar ya uno de los vagones caídos por el terraplén para descartar la presencia de más víctimas.
La conmoción social y política generada por la tragedia coincide, además, con un clima de tensión laboral en el sector del transporte. A la medianoche de este jueves, el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) dio inicio a una huelga de 24 horas en Renfe, una movilización que había sido convocada con anterioridad al suceso para exigir mejoras estructurales y urgentes en las medidas de seguridad del sistema ferroviario nacional.
Mientras tanto, las autoridades continúan avanzando en las pericias técnicas y judiciales para aclarar definitivamente las circunstancias que desencadenaron este fatídico choque.