
Los ciudadanos de Israel participan este martes en unas elecciones parlamentarias que podrían definir la continuidad del primer ministro Benjamín Netanyahu, quien enfrenta uno de los desafíos políticos más importantes de su trayectoria, tras años de conflictos armados, divisiones internas y cuestionamientos a su gestión.
La jornada electoral representa la primera votación nacional desde los ataques perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023, que desencadenaron la guerra en Gaza y una escalada de enfrentamientos en la región, incluidos conflictos con Líbano e Irán.

Más de siete millones de personas están habilitadas para votar en unos comicios en los que el partido Likud, encabezado por Netanyahu, busca mantener el poder frente a las fuerzas opositoras, entre ellas la agrupación centrista Yashar, liderada por el exjefe militar Gadi Eisenkot.
Las encuestas previas apuntaban a una contienda reñida, sin garantías de que alguno de los bloques obtenga por sí solo la mayoría parlamentaria. El Parlamento israelí, conocido como Knéset, cuenta con 120 escaños, por lo que se necesitan al menos 61 para conformar una mayoría de Gobierno.
Seguridad y gestión de la guerra, entre los principales temas
La seguridad nacional ocupa un lugar central en el debate electoral. Los partidarios de Netanyahu destacan su liderazgo durante los enfrentamientos regionales y consideran que su estrategia ha contribuido a fortalecer la capacidad militar israelí.
Por su parte, sus críticos cuestionan la respuesta gubernamental a los ataques de octubre de 2023, la gestión de la crisis de los rehenes y las consecuencias de las operaciones militares. También existen diferencias sobre el servicio militar obligatorio, las reformas judiciales y el rumbo democrático del país.
La situación económica y la recuperación de las comunidades afectadas por los enfrentamientos también figuran entre las preocupaciones de los votantes, especialmente en las zonas cercanas a las fronteras con Gaza y Líbano, donde numerosas familias han sufrido desplazamientos y daños materiales.
El resultado podría tardar varios días
La fragmentación política israelí podría dificultar la formación de un nuevo Gobierno, incluso después de conocerse los resultados preliminares. En este sistema parlamentario, los partidos deben negociar alianzas para alcanzar la mayoría necesaria y respaldar a un Ejecutivo.
Las urnas están previstas para cerrar a las 10:00 de la noche, hora local. Aunque las encuestas a boca de urna podrían ofrecer una primera orientación, el escrutinio y las negociaciones posteriores determinarán quién tendrá posibilidades de formar Gobierno. Los resultados oficiales definitivos están previstos para los primeros días de noviembre.
El desenlace será determinante para el futuro político de Netanyahu y para las decisiones que Israel adopte en materia de seguridad, relaciones internacionales y política interna.