
El tifón Champi dejó al menos una persona fallecida y 616 heridas en Taiwán, tras azotar la isla con fuertes vientos, lluvias torrenciales y un intenso oleaje que provocó daños en viviendas, infraestructura y servicios básicos.
El fenómeno meteorológico comenzó a afectar el territorio el jueves y se intensificó durante las últimas horas, con ráfagas que derribaron árboles, postes del tendido eléctrico, señales de tránsito y anuncios publicitarios. Las autoridades también reportaron daños en estructuras y otras instalaciones, mientras los equipos de emergencia continuaban atendiendo las incidencias.

La víctima mortal es un hombre que fue arrastrado por las olas en una playa del municipio de Liuqiu, en el condado de Pingtung, al sur de Taiwán. Según los reportes oficiales, la mayoría de las personas lesionadas sufrió heridas leves, como golpes y raspaduras, aunque el temporal obligó a mantener operativos de emergencia en distintas localidades.
Entre las zonas afectadas figuran Taipéi, Taichung y Yilan, donde los fuertes vientos ocasionaron numerosos daños. En Yilan, las precipitaciones acumuladas alcanzaron niveles elevados, aumentando la preocupación por posibles inundaciones y deslizamientos de tierra en sectores vulnerables.
El impacto del tifón también afectó el suministro eléctrico. Más de 340,000 hogares llegaron a quedarse sin electricidad durante el temporal, mientras las compañías trabajaban para restablecer el servicio. Las autoridades mantenían labores de reparación en las zonas donde persistían las interrupciones.
El transporte aéreo sufrió importantes alteraciones, con cientos de vuelos cancelados durante el sábado, después de que casi un millar de operaciones fueran suspendidas el viernes. Además, varias ciudades y condados del norte y centro de la isla mantuvieron cierres de escuelas y oficinas como medida preventiva.
Ante el riesgo de deslizamientos e inundaciones, las autoridades evacuaron a cerca de 5,000 personas de diferentes zonas expuestas. También recomendaron evitar las playas, las áreas montañosas y los lugares donde pudieran producirse desprendimientos o caídas de objetos.
Tras pasar cerca de la costa nororiental de Taiwán, Champi comenzó a desplazarse hacia el noreste y a perder fuerza. Sin embargo, sus bandas de lluvia todavía podían provocar precipitaciones intermitentes y condiciones peligrosas en algunas regiones.
El sistema meteorológico avanzaba en dirección a Japón, mientras las autoridades de la región mantenían medidas preventivas ante la posibilidad de fuertes vientos y lluvias. Los equipos de emergencia continuaban evaluando los daños y trabajando en la recuperación de los servicios afectados.