
Las reformas de la ENEE constituyen un gran paso, sin duda alguna, pero, como todo aquello que se hace, si no se potencia en la debida forma, no servirá de nada a Honduras. A mi manera de ver esta situación, la reforma debe incentivar a los inversionistas serios, y poner una traba a todo aquel empresario que huela a aventurero, porque estos últimos abundan en estos tiempos tan complejos. Lo que Honduras tiene y el mundo quiere, es un potencial extraordinario en el campo de la energía. Somos el país con más horas de sol en el itsmo centroamericano, tenemos vientos en la zona sur, mucha agua en las vertientes de los ríos más caudalosos en la zona norte, y somos únicos en el campo de la energía renovable, somos un paraíso para explotar el campo de energía renovable.
La ubicación de Honduras es excepcional, estamos en el mero centro de la interconexión (SIEPAC), Si logramos producir suficiente energía, podemos venderle a 6 países (Belice, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá). El problema es que la ENEE hasta ahora, ni siquiera puede satisfacer la demanda actual al perder el 38% de la energía que produce y compra. Cualquier inversionista que venga a Honduras a instalar una planta eficiente, hará un negocio redondo. Hasta ahora los inversionistas le han rehuido a invertir en Honduras en el campo de energía, en primer lugar por la inseguridad jurídica y por las condiciones inestables en lo político. Pero, la reforma de la ENEE aprobada el 31 de agosto pasado cambió las reglas a mitad del partido.

En el 2022, el gobierno izquierdista de Xiomara Castro y Mel Zelaya anunció que iba a renegociar 18 contratos de energía, y lo hizo por la fuerza, sin negociar. Para el inversionista extranjero esto condujo a la palabra más aterradora que se le puede decir a un empresario: expropiación disfrazada. En ese momento el gobierno del PLR se desnudaba como quería que se le viera en el mundo: un gobierno socialista, igual que el de Chávez en Venezuela, y el gobierno de los hermanos Castro en Cuba. Nada pone a los empresarios contra las cuerdas que un gobierno les diga que les cambia los contratos.
La ENEE todavía no es un buen cliente, quebrada como está, siendo comprador único no atraerá a ningún inversionista del extranjero. Esto es porque la ENEE le debe a mundo y raimundo, porque su crítifa situación de perder 1300 millones de dolares al año no le permite cancelar sus obligaciones. Y cuando paga una deuda, se enreda en otras cosas. Nadie le venderá energía a un cliente que no paga y si además es el único cliente en Honduras, nadie vendrá a hacer negocio en el campo de la energía. Esta es la triste realidad de la ENEE y de Honduras en general.
Por eso fue importante la reforma de la ENEE, porque la misma sacó a Honduras de la doble posición: ser jugador y ser arbitro. La nueva Ley le otorga a la ENEE el poder de la generación, la transmisión y la distribución. Aqui la cosa cambia, porque, el inversionista puede hacer negocio con la ENEE en los tres renglones, sin que la empresa estatal pierda el control de la empresa nacional de energía. Solo hay un asunto que debe considerarse, casi en ningún país el empresario invierte cuando el Estado es tu competencia y al mismo tiempo el juez. Solo que al reinsertarse Honduras en el CIADI, el inversionista extranjero tiene confianza de que si el gobierno no cumple con sus obligaciones contraidas, tiene el marco legal del CIADI para demandar y exigir que se le pague lo pactado.
Hasta ahora no hemos escuchado que quieran invertir en Honduras los grandes de la energía como AES, Iberdrola o la Flórida Power. Segun ha informado el MInistro de Inversiones Pamy Marinakys, los interesados son inversionistas medianos, que compran energia con contratos a bajo costo. En este punto, la ENEE debe tener cuidado porque este tipo de inversionistas pueden ser especuladores. La ENEE debe hacer lobby con inversionistas de verdad, que quieran contratos de 20 años en adelante, que exigen reglas claras, que los contratos no se tocan, que la ENEE no compita, solo compre y distribuya, y si hay conflicto, se lleva al mecanismo de arbitraje (CIADI) en Washington y no en Tegucigalpa.
Hay que respetar el marco jurído de la nueva ENEE, hay que hacérselo saber a los inversionistas grandes, porque de lo contrario, la falta de seriedad se traducirá en la misma desconfianza que nos convirtió en un país no elegible para el desarrollo energético. Seguiremos inaugurando plantitas solares de 5 megas cada año, mientras El Salvador y Guatemala inaguran plantas de 100 megas. Afortunadamente la nueva ley de justicia energética aprobada el pasado 31 de agosto cambió las reglas mafiosas que prevalecían, se acabaron las compras directas, ahora toda energia se comprará por licitación pública internacional y subasta. Los funcionarios que no cumplan la ley tendrán serias responsabilidades legales. Esto es lo que más le afectaba y detestaba el empresario inversionista, que en las compras siempre ganaban los mejores contratos los amigos del gerente de la ENEE o los recomendados del Presidente de la República.
Lo que se puede asegurar es que con la ley vieja de la ENEE no venía nadie a Honduras, con la nueva Ley, el inversonista serio puede estar seguro que «ahora si hay reglas claras», pero lo más importate es que, no nos va a evaluar por la ley, sino por resultados, costo por kilowat-hora, que ya no hayan los fastidiosos apagone y si los hay, que puede conectarse rápido a la red. El manejo mafioso de la ENEE pasó a la historia. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 6 de octubre 2026