
El director ejecutivo de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), Carlos Hernández, advirtió que los principales afectados por la crisis que atraviesa el sistema público de salud son los hondureños de menores recursos, quienes enfrentan severas dificultades para recibir atención médica en medio de los conflictos laborales y las protestas del gremio médico.
Los profesionales de la medicina cumplen tres semanas de mantenerse en asambleas informativas a nivel nacional, una situación que, según Hernández, incrementa de manera alarmante la mora quirúrgica y deja desatendida a la ciudadanía.

Aunque reconoció que los médicos tienen el derecho legítimo a exigir salarios dignos y que el Estado debe cumplir con sus obligaciones contractuales, señaló que es imperativo revisar las estructuras salariales y los beneficios vigentes en el sector.
El titular de la ASJ cuestionó la existencia de grandes disparidades en las remuneraciones entre diferentes profesionales de la salud, así como algunos regímenes especiales de vacaciones y prebendas.
Tras preguntar quién es el que asume el costo real de esta situación, sentenció que “la factura la pagan los más pobres de Honduras”, lamentando que las decisiones financieras no contemplen la sostenibilidad del sistema ni la prioridad de la atención al paciente.
Ante este panorama, Hernández hizo un llamado directo al Colegio Médico de Honduras (CMH) para que implemente métodos de protesta que no vulneren el derecho de la población a la salud. Asimismo, instó al Gobierno a utilizar las herramientas que le otorga la ley con el fin de garantizar la continuidad de los servicios públicos.
El representante de la sociedad civil propició la creación urgente de un pacto nacional por la salud que coloque al paciente como el centro de todas las decisiones, superando la politización partidaria y gremial que históricamente ha impedido consolidar un modelo sanitario eficiente y basado en criterios técnicos.