
Agentes de la Unidad Nacional Antisecuestros (UNAS) de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) lograron ubicar sana y salva en el barrio Concepción de Comayagüela a una joven de 18 años y a sus dos hijos menores de edad, quienes presuntamente se encontraban privados de libertad.
El caso, que inicialmente movilizó a los cuerpos de seguridad bajo la hipótesis de un secuestro extorsivo, dio un giro inesperado tras la investigación policial.

El operativo se originó luego de que los familiares denunciaran su desaparición. Según el reporte, la ciudadana había salido desde Catacamas, Olancho, rumbo a un centro asistencial médico en compañía de sus pequeños, perdiéndose su rastro poco después.
Minutos más tarde, su pareja sentimental comenzó a recibir mensajes intimidatorios en los que se exigía el pago de 300,000 lempiras a cambio de la liberación de la familia. La situación de alarma aumentó cuando los captores enviaron grabaciones donde se observaba a la mujer maniatada de pies y manos, con la boca cubierta con cinta adhesiva.
Gracias a la implementación de técnicas avanzadas de investigación e inteligencia, los equipos especializados de la UNAS lograron dar con el paradero exacto de la familia, la cual se encontraba alojada en un hotel de Comayagüela.
Al ser abordada por los agentes policiales, la joven confesó la verdad detrás del operativo: ella misma había planificado su propio secuestro. Su objetivo era obtener recursos económicos para sufragar diversas deudas y adquirir artículos para sus hijos, motivada también por una supuesta falta de apoyo económico y presuntos maltratos por parte de su compañero sentimental.
Tras esclarecer los hechos, la DPI confirmó que la implicada, junto a un cómplice, será remitida ante la fiscalía del Ministerio Público. Deberá responder judicialmente por el delito de simulación de infracción inexistente, tipificado en el Artículo 529 del Código Penal, para dar inicio al proceso legal correspondiente en su contra.