
La Policía Nacional y el Ministerio de Seguridad han descartado que el asesinato de Dereck Isaac McNeil James, ocurrido en Roatán, guarde relación directa con la investigación por la desaparición de Angie Peña, a pesar de que el fallecido figuraba como testigo protegido y había aportado información crucial sobre la red conocida como los «Delta Teams».
El director de la Policía Nacional, comisionado Rigoberto Oseguera Mass, fue contundente al respecto. «Descartado totalmente», afirmó al ser cuestionado sobre un posible vínculo entre el crimen de McNeil y su participación en el expediente del caso Peña, asegurando que las indagaciones técnicas avanzan orientadas hacia otros elementos y relaciones interpersonales de la víctima.

Por su parte, el ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, explicó que el testimonio de McNeil fue formalizado previamente mediante la figura de prueba anticipada, por lo que su valor probatorio se mantiene intacto dentro del proceso judicial y no se extingue con su muerte. «El difunto Derek McNeil realmente ya había brindado su aporte testifical. Fue tomado como prueba anticipada. ¿Qué motivo podría tener esta organización de quitarle la vida si ya había declarado? La efectividad de la declaración está grabada», sostuvo el funcionario para respaldar la tesis de que el móvil no responde al objetivo de silenciarlo sobre Angie Peña.
Sin embargo, el hecho de que McNeil tuviera programada una nueva cita judicial para el 7 de septiembre para testificar contra personas vinculadas a los «Delta Teams» mantiene abiertas interrogantes en la opinión pública. Antes de su asesinato, la víctima había afirmado en grabaciones conocer la estructura interna de dicho grupo.
Ante este panorama, la Secretaría de Seguridad centra sus hipótesis principales en los antecedentes y negocios de McNeil en la zona insular. El ministro Velásquez reveló que la víctima no era profesional del derecho ni estaba colegiado, sino que se desempeñó como escribiente en juzgados. Durante ese periodo, habría incurrido en presuntas estafas y mantenía diversos conflictos e incluso procesos judiciales abiertos en su contra.
«Tenía otros negocios un poco irregulares por los cuales también le pudieron haber pedido la muerte. A partir de su trabajo creó una serie de actores que podían atentar contra él», concluyó Velásquez, remarcando que estas líneas de investigación están en proceso de verificación científica para dar con los responsables del crimen.