
El pronunciamiento de órganismos de derechos humanos por la resistencia del juzgado de letras de lo penal a permitir la observación del juicio contra Roosevelt Hernández, es la lucha que libra la libertad de expresión contra el resabio de ciertos funcionarios judiciales de impedir la transparencia de juicios que no tienen porque ocultarse del conocimiento público, porque su carácter es ese, son juicios públicos que bajo ningún punto de vista pueden ser considerados de incumbencia privada. La acusación que los periodistas hemos entablado contra Roosevelt Hernández es de estricto sentido público, no hay porque considerarlo un asunto privado. Se trata de defender la libertad de expresión que Roosevelt Hernández atacó de manera siniestra al calificarnos a varios periodistas de sicarios de la verdad, una difamación que rechazamos de manera rotunda, porque informar la verdad por lo general solo levanta ronchas en una persona que miente.
Todo lo que informamos sobre el comportamiento autoritario de Roosevelt Hernandez quedó expuesto a la luz pública. Desde el momento que se lució como un político populista repartiendo comida a los militantes de Libre, una actividad impropia de un alto jefe militar. Su comportamiento como un vulgar energúmeno al actuar de manera insolente intentado avasallar a gritos a la Presidente del Consejo Nacional de Elecciones Cossette López, unos días previos a la celebración de elecciones primarias de marzo 2025, negándose a acatar la disposición constitucional contemplada en el art. 272, que manda a las FFAA a ponerse a disposición del CNE 30 días antes del evento electoral.
Hay que revisar la actuación de Roosevelt Hernández, durante el periodo preelectoral, cuando observó una conducta peligrosa que pudo derivar en un conflicto armado con El Salvador, luego de un percance ocurrido en el golfo de Fonseca, cuando una lancha de la fuerza naval salvadoreña protagonizó un incidente, que fué reconocido por el alto mando salvadoreño como un error del oficial que comandaba la embarcación, con la respectiva disculpa. Circunstancia en la que ya no procedía una reacción desaforada del alto jefe militar hondureño, de no ser porque mostraba una actitud frenética de desatar un conflicto que pudiera servir de excusa para suspender las elecciones. Nuestra intervención ese día, pidiendo mesura a Roosevelt Hernández lo enfureció, llegando a la temeridad de lanzarnos la peor acusación, como periodista preocupado viendo el interés del jefe militar de arrastrarnos a un conflicto bélico, por la ceguera politica de impedir las elecciones.
En las elecciones primarias, es evidente que Roosevelt Hernández intentó el propio 9 de marzo impedir el desarrollo del proceso electoral primario, mediante el ocultamiento de las urnas, acción malévola que los electores frustramos al mantenernos firmes en nuestros centros de votación durante 12 horas continuas. Tengo presente la confesión que me hizo el oficial del pelotón que llevó las urnas a mi centro de votación en la Escuela de medicina: «señor, este relajo no es culpa de nuestro nivel». De allí para acá, he platicado con varios oficiales de las FFAA, quienes me han revelado aspectos interesantes del comportamiento anormal de Roosevelt Hernandez.
Este militar vivía obsesionado escuchando en audífonos los discursos de Hugo Chávez, les manifestaba a sus compañeros de armas que con Rixi Moncada en la presidencia les iba a ir muy bien, en su viaje a Caracas para entrevistarse con Vladimir Padrino López, uno de los principales cabecillas del Cártel de los Soles, exhibió su interés de conocer más de cerca a sus admirados líderes del chavismo, involucrados en el narcotráfico. Nada de esto es producto de la invención, son hechos reales e indiscutibles. Pero, además de su actitud agresiva contra la libertad de expresión, por lo cual lo hemos acusados varios periodistas, Roosevelt Hernandez deberá responder por el delito de boicotear las elecciones hasta el último momento.
Roosevelt Hernandez intenta evadir la justicia, porque así responden los populistas autoritarios; ahora invoca la justicia divina siendo un mentiroso empedernido que niega sus arrebatos, que por dicha quedaron expuestos al agredir a la consejera Cosette Lopez. El día que llegó al CNE, increpando a gritos a la Presidente del CNE, creyó que con solo poner sus botas, haciéndolas sonar fuerte como un potro, pondría a temblar a la presidente del organismo electoral. Creyó que gritando le destrozaría los nervios a Cossette López. ¡Y se equivocó de cabo a rabo!. Como decían nuestros mayores, ¡malaya este militar que quiso robarnos las elecciones del 2025 para perpetuar al PLR en el poder. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 27 de agosto 2026