
Un terremoto de magnitud 7.7 sacudió el sábado la isla de Flores, en el este de Indonesia, dejando al menos 53 personas muertas y 135 heridas, según el último balance de las autoridades. Cerca de 5,000 habitantes fueron evacuados y permanecen en refugios temporales mientras continúan las labores de rescate.
Los equipos de emergencia trabajan principalmente en las zonas más afectadas, donde el movimiento telúrico provocó daños en viviendas, instalaciones públicas y vías de comunicación. Los deslizamientos y las réplicas han complicado el acceso a algunos sectores y dificultan las tareas de búsqueda y asistencia.
Las autoridades han priorizado la localización y evacuación de posibles víctimas, además de la atención médica y la distribución de alimentos, agua y otros suministros básicos. Miles de personas permanecen fuera de sus viviendas ante el temor de nuevos movimientos sísmicos.
La emergencia continúa en la provincia de Nusa Tenggara Oriental, mientras los equipos de rescate evalúan los daños y avanzan con las labores de recuperación.