
Dice la biblia que los malvados son las personas que activamente traman y conspiran para aprovecharse y perjudicar a los demás, sin el menor recato, porque a la gente malvada los mueves la codicia, la ambición y el deseo de enriquecerse de la manera más rápida. Según la biblia, la perspectiva para el final de los malvados es el juicio final y la condenación eterna. La biblia muestra a varios personajes conocidos por sus acciones malvadas y oposición a Dios, entre los más conocidos están Caín, Jezabel, el Rey Herodes, Judas Iscariote y el Faraón de Egipto.
En el ámbito terrenal a los malvados se les aplica la ley, y tarde o temprano son alcanzados por el brazo de la justicia, que al final de cuentas los somete al imperio de la Ley para que respondan ante los tribunales por sus maldades y fechorías. También, además de los códigos hay todo un compendio de artículos contentivos de penas aplicables a las personas muy malas, perversas, caracterizados por hacer daño en forma intencionada. Los malvados actúan con el ánimo de la maldad, como villanos, casi todos son personas desgraciadas e infelices que escogen la ruta de la maldad para hacerle daño a los demás, incluyendo al pais.,
En si, las leyes terminan persiguiendo a los malvados, porque sin excepción un malvado tiene como consigna en sus actuaciones además de hacer daño, obtener beneficios económicos, sobre todo si tiene acceso a manejos de fondos, sean públicos o privados. Honduras ha tenido a lo largo de su historia una masa de personas malvadas que le han hecho enorme daño al país. Lo más reciente es la malvada intención de boicotear el proceso electoral, la usurpación de la dirección del Congreso Nacional, la manipulación del Ministerio Público y el retorcimiento de las FFAA para ponerlas al servicio de un proyecto político que buscaba eternizar en el poder al partido Libertad y Refundación.
Donde la maldad asoma toda su cara sucia, es cuando varios de estos exfuncionarios que fueron legalmente separados de sus cargos por medio del mecanismo constitucional del juicio político, han interpuesto acciones en una comisión internacional de derechos humanos, que actúa de manera predispuesta por su inclinación con la ideología populista por la que se guiaba el gobierno anterior de la Presidente Xiomara Castro, ventilando las demandas de los señores Marlon Ochoa, Mario Morazán, y Joel Zelaya, todos reconocidos en Honduras por sus aviesas intenciones de obstruir el proceso electoral e impedirle al pueblo hondureño elegir a nuevas autoridades. De sobra es conocido que la CIDH es un organismo donde todos los reclamos que formulan sujetos identificados con las causas de la izquierda, son coronados de manera tergiversada por esta Comisión para que los violadores de la ley resulten vencedores en sus reclamos. Esta es la norma que caracteriza a la CIDH y por lo visto tanto Marlon Ochoa, Mario Morazán y Joel Zelaya, se han echado a los brazos de este organismo para lograr una victoria politica, que no será cosa de justicia, sino cuestión ideológica, que es algo que la izquierda amarra desde este tipo de organismos que controlan a través de funcionarios que son colocados expresamente por los gobiernos de corte socialista.
Los malvados también tienen sus tribunales y sus cortes que operan con la óptica de la ideología por encima de la justicia. La izquierda ha sido muy hábil para construir sus propias telarañas en las cuales son colocados profesionales de reconocida militancia ideológica. La CIDH es uno de estos organismos que se esmera en proteger a los malvados, que como los tres ex funcionarios hondureños mencionados, fueron los causantes de que el proceso electoral estuviera amenazado durante el año pasado, de no ser por la admirable resistencia de las consejeras Cosette López y Ana Paola Hall, que haciendo acopio patriótico con alma, vida y corazón, lucharon hasta el último día, haciendo que los hondureños pudiéramos tener nuestra fiesta electoral, en la que elegimos a un nuevo gobierno, con lo cual Honduras se mantuvo en el orden democrático que solo es sustentado cuando hay alternancia en el ejercicio del poder.
Los malvados no cesan en sus intenciones de hacerle daño a Honduras: Marlon Ochoa, Mario Morazán y Joel Zelaya, creen que se podrán salir de la suya y con el apoyo de la indecencia que opera en la CIDH, se podrán burlar de la primera pena que les aplicó el orden jurídico hondureño a través del juicio político. Pero, en este caso falta trecho que recorrer. Cuando el MInisterio Püblico proceda a citar a los tres malvados mencionados, no les quedará más remedio que responder, porque de no hacerlo serán declarados en rebeldía y cayendo en este plano las leyes hondureñas son duras. Sobre los tres malvados mencionados, las instancias legales hondureñas podrán ejercer su poder coercitivo para ordenar a la policia internacional la respectiva captura.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 6 de agosto 2026