
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) intensificó sus operativos de detención en al menos 15 aeropuertos del país en coordinación con la Administración de Seguridad del Transporte (TSA). La estrategia se ejecuta mediante agentes vestidos de civil que interceptan a pasajeros con estatus migratorio irregular tanto en los mostradores de facturación como en las salas de embarque.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó la implementación de la medida orientada a restringir el tránsito aéreo a personas indocumentadas, salvo que se trate de repatriaciones voluntarias. Las detenciones han impactado a ciudadanos de más de una docena de países, incluyendo a cónyuges de estadounidenses, profesionales del área tecnológica y solicitantes de asilo con procesos en trámite.
Organizaciones de derechos humanos y juristas expertos en derecho migratorio expresaron preocupación por el despliegue de estos controles en tramos de vuelos domésticos. Las autoridades migratorias mantienen la meta de duplicar el promedio diario de aprehensiones en todo el territorio estadounidense como parte del endurecimiento de sus políticas de fiscalización interna.