
Por más que algunas personas quieran establecer un paralelismo entre los retornos de Mel Zelaya y Juan Orlando Hernández, no hay nada parecido entre ambos casos. La única coincidencia es que el retorno de los dos personajes politicos, en tiempos diferentes, se dió por el clima favorable que garantiza el sistema democrático, mismo que estuvimos a punto de perder en el 2025; un sistema generoso, que es garantista de los derechos individuales y como tal, blinda los derechos humanos de las personas. Ambos ex presidentes tienen una poderosa cualidad que goza de la protección de nuestra Constitución, los dos son hondureños por nacimiento, y en su condición de ex presidentes, ambos tienen señalamientos, pero a la vez entre ellos, hay una marcada diferencia en el tratamiento personal de su respectivo caso.
Sin embargo, la pretendida comparación entre el retorno de Mel Zelaya y el regreso de JOH, sirve para poner en la exacta dimensión histórica el caso de cada ex presidente, y que, es preciso puntualizar sin sesgos políticos. El regreso de Mel Zelaya, casi dos años después de haber sido derrocado por las instituciones, que antes le prohibieron la celebración de la infortunada «cuasi consulta» conocida como «cuarta urna», estuvo rodeado de un marco de privilegios que le fueronconcedidos a Mel Zelaya en Cartagena, Colombia, por dos mandatarios extranjeros, Hugo Chávez de Venezuela y Juan Manuel Santos de Colombia; y que si bien en este acuerdo participó el mandatario hondureño Porfirio Lobo, el acuerdo de Cartagena fué direccionado por Hugo Chávez, con un interés genuinamente personal de proteger a su pupilo Mel Zelaya, para hacerlo retornar al escenario hondureño, no solo blindado para que las leyes hondureñas no pudieran tocarlo por varios delitos cometidos, relacionados con su obstinación de violar la Constitucion de la República. Mel Zelaya regresó protegido por un acuerdo espurio, posteriormente aprobado por el Congreso Nacional, y de chemise con un partido político que le fué regalado por el gobierno de Pepe Lobo, como parte de aquel acuerdo que resultó una afrenta a las instituciones hondureñas: el Poder Judicial, el Poder Legislativo, el MinisterioPúblico, la PGR y las FFAA, que solo cumplieron su deber haciendo que se respetara la Constitución por parte de Mel Zelaya y el sector radical y recalcitrante que lo apoyaba.
El retorno de JOH, tiene otros ribetes. La reelección de JO en forma inconstitucional, en gran medida fué porque los partidos de oposición en su momento, en lugar de oponerse a la pretensión de JO, le dieron la bienvenida y hasta lo aplaudieron. El primero en hacerlo fue Mel Zelaya, y casi simultáneamente lo secundaron Salvador Nasralla y Luis Zelaya, al expresar que en la reelección iban a derrotarlo para terminar con su carrera política. Cuando lo que procedía era oponerse a la participación de JO en aquel momento, exigirle en forma determinante al CNE que no aceptara la inscripción de la candidatura del entonces presidente, sencillamente porque no procedía conforme la Constitución; pero, al aceptar que lo inscribieran, los líderes de oposición, terminaron validando la participación del candidato JO Su extradición a petición de EEUU, fundada en acusaciones basadas en testimonios de narcotraficantes extraditados por el gobierno de Hernández, dejó una estela de duda en muchos círculos nacionales y extranjeros. Precisamente, en eso se basó el indulto otorgado en su beneficio por el presidente Trump.
Los legos en esta materia suelen repetir hasta la saciedad que el indulto es un perdón de las faltas cometidas por la persona, sin que signifique que sea inocente, pero si tuvieran el cuidado de leer la doctrina sobre el indulto, encontrarán explicaciones que relacionan al indulto con la justicia. En el derecho anglicano, el indulto otorgado por el Presidente de la República, se considera una licencia o facultad del mandatario para suprimir o disminuir penas «por encontrar excesivo el castigo penal en contra de un condenado», y tras analizar las circunstancias que incidieron en el exceso del castigo, el presidente puede proceder a la liberación de la persona. Generalmente para que el presidente de EEUU conceda un indulto, se comprueba que haya motivos políticos que hayan incidido en el castigo excesivo a la persona. No obstante el indulto otorgado a JO por el mandatario de EEUU, el expresidente Hernández debe comparecer judicialmente en los tribunales hondureños por sendas acusaciones en dos casos graves donde está implicado.
Hacemos esta recopilación de los dos casos que tratan del regreso a Honduras de los dos personajes politicos más influyentes en los últimos 25 años, que, en diferentes circunstancias fueron extrañados del país. Ambos casos, diametralmente diferentes, por donde se les mire. Mel Zelaya, derrocado por las instituciones hondureñas en el 2009, por violar la Constitución, favorecido por el acuerdo de Cartagena, a iniciativa de Hugo Chávez y el presidente colombiano Manuel Santos, regresó materialmente perdonado en el extranjero, por un delito que implica traición a la Patria en nuestro país. Y hasta con un partido politico regalado, como premio grande de lotería. JOH, indultado por el Presidente Trump, por considerar que fué objeto de persecución política por el sistema judicial controlado por el gobierno demócrata de Joe Biden, regresa al país a enfrentar dos cargos graves que lo mantendrán compareciendo en los tribunales por un largo tiempo. No las tiene fácil como para pensar que viene a zambullirse en las aguas políticas de su partido. donde hay nuevos líderes que ganaron el poder por sus propios méritos y esfuerzos. JO, que es un político juicioso, sabe que minar a su partido, a menos de un año de haber reasumido el poder en circunstancias complejas, le puede significar un castigo imponderable que lo deje maltrecho entre los nacionalistas.
Porque la politica es así, un día puede elevar a un líder a la cima, y al dia siguiente, por un error craso, lo puede mandar al infierno. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 27 de julio 2026