
Para el magistrado del Tribunal de Justicia Electoral (TJE), Arístides Mejía, suprimir este organismo para delegar sus funciones en una unidad especial de la Corte Suprema de Justicia constituiría un peligroso retroceso para la democracia en Honduras, por lo que defendió la necesidad de preservar su total independencia frente a otros poderes del Estado.
Durante sus declaraciones, enfatizó que la función electoral no debe subordinarse a estructuras con composiciones de carácter político que puedan comprometer la imparcialidad institucional, destacando a la vez la urgencia de simplificar los procesos para garantizar el acceso a la justicia a los sectores más vulnerables y capacitar mejor a los representantes partidarios.
En el ámbito administrativo y de gestión de expedientes, el funcionario aseguró que la mayor parte de los casos acumulados ya fueron evacuados gracias al trabajo permanente del tribunal, quedando únicamente pendientes un litigio de índole partidaria y un conflicto relacionado con una alcaldía municipal.
Por otra parte, Mejía recordó que la institución permanece a la espera de que se concrete el nombramiento del tercer magistrado, un paso clave para lograr la integración completa del pleno del TJE.