
Por: Nery Alexis Gaitán
Se hizo viral un video donde una profesora de Yoro abofetea a una alumna. Los medios la exhibieron, violentando sus derechos, como si fuese una violenta delincuente; en cambio, a los mareros y asesinos les distorsionan el rostro para no exponerlos al veredicto público.
Lo cierto es que la acción de la maestra es injustificable y jamás aprobaremos este tipo de conducta violenta. Creemos que un maestro que no esté hondamente interesado en el bienestar de sus alumnos, habrá fracasado en su misión formativa. Es inadmisible, desde todas las perspectivas posibles, que el profesor trate de una forma inapropiada, mediante malos tratos, insultos y humillaciones, a sus alumnos. Al contrario, deberá tratarlos con un amor tan grande como el universo mismo, porque enseñar es edificar, es construir, y eso sólo es posible mediante el bienestar, la plenitud y la satisfacción producida por lo mejor que existe en el ser humano.
Esta violenta acción desnuda un fracasado sistema educativo, tanto a nivel escolar como familiar. En el hogar los padres deben enseñar valores, respeto y normas de comportamiento a sus hijos. En la escuela ellos aprenden los conocimientos formativos para educarse y ser profesionales en las diversas materias de la vida. No corresponde al maestro enseñar valores, pero sí reforzarlos con una educación humanista.
Nuestro sistema educativo público presenta problemas de todo tipo. Escuelas en deterioro y casi en abandono total, sin materiales de enseñanza adecuados y sin programas actualizados. A esto hay que añadirle que los maestros están mal pagados, y para variar no les pagan en tiempo y forma y deben protestar para que les paguen; hacen sacrificios para llegar hasta las áreas rurales a dar sus clases, a veces ponen dinero de su pobre bolsa para comprar materiales, etc.; son héroes.
Ahora en los hogares casi no se enseñan valores, la desintegración familiar es terrible y el comportamiento de los hijos deja mucho que desear; son malcriados, haraganes, les gusta la vida fácil y son esclavos de la tecnología, prefieren perder un brazo y no el celular; son candidatos a delincuentes. Son hostiles al estudio y a la formación que los maestros desean inculcarles.
La alumna abofeteada no se mira que sea un “angelito de Dios”, a saber cuántas veces la maestra le había llamado la atención, ya estaba hastiada y en ese momento estalló dándole la bofetada. Recalcamos, acción impropia, ya que debió seguir los protocolos y escalar el caso a las instancias correspondientes.
Hay que decir que ahora los alumnos son violentos, amenazan y hacen “bullying” a los profesores sin recato alguno. Por cualquier cosa los amenazan, que son mareros o que van a traer a sus amigos de la mara para que arregle cuentas con él, sólo porque el profesor lo ha sancionado por alguna mala conducta. La cantidad de profesores que solicitan traslados porque son víctima de amenazas a muerte es grande. Recordemos el caso del maestro del instituto de la Kennedy, que lo asesinaron porque le había llamado la atención a una alumna.
Como aquí vivimos en el país del absurdo, hasta los diputados pidieron que se despidiera a la maestra, como si hubiera cometido un crimen atroz. Pero ellos han guardado silencio cómplice de innumerables actos de corrupción perpetrados en el Congreso Nacional. Si en realidad estuvieran interesados en el bienestar de los hondureños, inmediatamente iniciaran acciones para meter presos a los corruptos que tanto daño le han hecho al pueblo hondureño.
Ensañarse con una maestra, y tratarla como una delincuente, es una villanía con alguien que si es cierto cometió un hecho indebido, pero que no le hizo ningún daño irreparable a la alumna, sólo refleja el poco valor que tienen los maestros en nuestra sociedad. Por eso este país se hunde sin remedio en la mediocridad y la miseria.
