
La porción peninsular «Conejo» es un territorio hondureñísimo. Nunca ha estado en discusión su legitimidad como como parte del territorio hondureño. Su condición geográfica no es la de una isla o la de un islote, es un apéndice peninsular que está integrado a tierra firme hondureña, lo cual queda expuesto a la luz del día o en la sombra de la noch, cuando se da el fenómeno de la subida y bajada del nivel del mar. Cuando se da el fenómeno «bajamar» que es cuando baja el nivel de la marea Conejo es alcanzable caminando desde tierra firme hondureña a la pequeña porción peninsular, que perfectamente se puede definir como un «apéndice peninsular, o una pequeña porción peninsular», para lo cual hay que remitirse a la definición de península.
Una península es la tierra cercada por el agua y que solo por una parte relativamente estrecha está unida y tiene comunicación con otra tierra de extensión mayor, (entiéndase tierra firme) que es el caso de Conejo, que no es un islote ni mucho menos una isla, sino una pequeña porción peninsular. Porqué la aspiración de los salvadoreños sobre Conejo? Pues casi nada, las aguas que circundan a Conejo son navegables por su profundidad, que es lo que no tienen los salvadoreños en su bahía de la Unión, que tiene la adversidad de los asolvamientos marinos, que son las grandes cantidades de sedimentación arrastradas por las corrientes, que no permiten la navegacion de barcos de gran tamaño.
Los gobernantes salvadoreños conocen perfectamente la situación geográfica de Conejo, pero a lo largo del tiempo no han perdido las distintas ocasiones para manifestar ciertas pretenciones que no tienen validéz jurídica, por la sencilla razón que explicamos: Conejo es un apéndice peninsular unida a tierra firme hondureña, por lo que está fuera de toda discusión o pretensión de otro país. Personalmente lo pudimos constatar a finales de la década de los setenta, no estamos seguros si en 1978 o 1979, la cancillería nos invitó a varios directores de medios para que visitáramos Conejo y constatáramos personalmente su condición de porción peninsular. Asi la llamaba el Cnel César Elvir Sierra de la cancillería. El día que fuimos, por supuesto que estaba anunciado el fenómeno de «bajamar» y al bajar la marea, pudimos caminar desde territorio firme hondureño una distancia corte hasta llegar a Conejo, donde había una pequeña caseta para que permanecieran dos soldados hondureños, al tiempo que ya estaba izada la bandera hondureña, con lo cual desde aquel tiempo Conejo estaba plenamente identificada como parte de la soberanía territorial hondureña.
Los reclamos salvadoreños son ocasionales, dependiendo quien está en la presidencia. Una vez definido el diferendo de fronteras entre los dos países, los reclamos salvadoreños se esfumaron y Honduras reafirmó su presencia en Conejo, aumentando el tamaño de la caseta para convertirla en una posta, donde permanecen de tres a cuatro soldados, y de manera firme, permanece izado, el pabellón hondureño. Es completamente inadmisible que sean los mismos medios nacionales y algunos periodistas hondureños los que, en un descuido imperdonable, hablan de «isla Conejo» y con un desliz mental, le ofrecen los espacios de los medios hondureños a los reclamos de El Salvador, haciéndole el juego a las improcedentes pretensiones sobre Conejo.
En esta parte, los hondureños, especialmente los medios de comunicación, debemos tener todo el cuidado para no brindar argumentos que pueden ser utilizados por los gobernantes salvadoreños en cualquier reclamación que en el futuro pudieran entablar en el ámbito internacional. Debemos tener la delicadeza para no usar conceptos que no corresponden, como el de identificar a Conejo como Isla, cuando ni siquiera es un islote, sino que, en el concepto geográfico correcto, Conejo es una porción peninsular unida directamente a tierra firme hondureña.
Nayib Bukele ha usado varias estratagemas para ganarse la simpatía de los sectores fronterizos hondureños, primero regalando vacunas, después regalando útiles escolares, y brindado atención médica a los habitantes hondureños de la frontera, mientras de manera taimada cuelga su retrato en las paredes de las casas de los habitantes hondureños en la frontera, donde también se han colocado símbolos salvadoreños. Estas manifestaciones de falso cariño son intenciones aviesas, usadas por Bukele para ganarse la voluntad de estos humildes compatriotas, muchos de los cuales expresan una especie de veneración por el mandatario salvadoreño, cuya condición es la de ser un dictador abiertamente declarado.
Sobre Conejo los hondureños no debemos hacer ninguna concesión y no hay nada que demostrar: Conejo es una porción peninsular unida a tierra firme continental hondureña. Por lo tanto: Conejo es un territorio hondureñísimo! Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 17 de julio 2026